Por Rogelio Rodríguez Mendoza/Noticentro.mx
La frontera entre Tamaulipas y Estados Unidos volvió a colocarse en el centro de la polémica internacional, luego de que se denunciara la instalación de boyas y alambre de púas en el río Bravo, una medida que —advierten— pone en riesgo directo la vida de personas migrantes.
Arsenio Ortega Lozano, consejero estatal del Partido del Trabajo, calificó la acción como unilateral y violatoria de derechos humanos, al convertir el cauce del río en una zona de alto peligro para quienes intentan cruzar hacia territorio estadounidense.
El dirigente señaló que estas estructuras no pueden justificarse bajo ningún esquema de control migratorio, ya que su colocación representa una amenaza real para personas que, en muchos casos, se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Advirtió que el riesgo no se limita a las boyas visibles, sino al alambre de púas instalado dentro del río, el cual resulta difícil de detectar y puede provocar lesiones graves o incluso la muerte.
En ese sentido, sostuvo que este tipo de dispositivos funcionan como verdaderas trampas, incrementando el peligro en un punto fronterizo que ya de por sí representa un alto riesgo.
Ortega Lozano consideró indispensable la intervención de organismos internacionales de derechos humanos, como Human Rights Watch, para que emitan un pronunciamiento público y exijan el retiro inmediato de estas estructuras.
Finalmente, reiteró que la comunidad internacional no debe permanecer indiferente ante acciones que, dijo, atentan contra la dignidad humana y vulneran derechos fundamentales en la frontera entre Tamaulipas y Estados Unidos.




