Por Redacción Noticentro.mx
Mucho hemos criticado el trabajo de los legisladores, tanto locales como federales, sobre todo porque una buena cantidad de las iniciativas que llevan a la tribuna son simples ocurrencias, propuestas sin pies ni cabeza que sirven más para llenar estadísticas que para resolver los problemas de la gente.
Sin embargo, también hay que decirlo, no todo es basura legislativa. De vez en cuando aparecen propuestas que sí tienen sentido, que atienden problemas reales y que, por encima del lucimiento político de sus autores, buscan poner al ciudadano en el centro de la discusión.
Le cuento de ello, porque hoy está en análisis en la Cámara de Diputados una iniciativa que pretende ponerle freno al abuso grosero que durante años han venido cometiendo aseguradoras y hospitales privados, convertidos muchas veces en una auténtica mafia de la salud.
La intención de la acción legislativa es regular el costo de los seguros de Gastos Médicos Mayores y, al mismo tiempo, meter orden en los cobros de los hospitales privados. Porque una cosa es hacer negocio y otra muy distinta aprovecharse de la enfermedad, la angustia y la necesidad de las familias.
Y vaya que hace falta. Quien tiene contratado uno de esos seguros sabe perfectamente de qué hablamos. Cada año llega la renovación acompañada de un aumento que puede poner a temblar el bolsillo y, cuando la edad avanza, conservar la póliza termina convirtiéndose prácticamente en un lujo.
Entre las propuestas que han llegado a San Lázaro está poner límites a esos incrementos. Una de ellas plantea que la prima anual no pueda aumentar más de cinco puntos porcentuales por encima de la inflación, mientras otras buscan obligar a las aseguradoras a justificar técnicamente cada ajuste. Ya sería ganancia que alguien les pidiera explicar de dónde sacan sus cuentas.
Otro punto verdaderamente importante es la portabilidad. Se busca que un asegurado pueda cambiar de compañía sin tener que regresar a cero, perdiendo antigüedad, periodos de espera y derechos acumulados. Porque hoy cambiar de aseguradora puede resultar tan complicado que el cliente termina convertido en rehén de la empresa con la que contrató originalmente.
La lupa también apunta hacia los hospitales privados. La reforma pretende obligarlos a transparentar sus tarifas, publicar los precios de servicios, medicamentos e insumos y entregar al paciente información permanente sobre el crecimiento de su cuenta. No parece una exigencia descabellada. Si van a cobrar como hotel de cinco estrellas, cuando menos que enseñen el menú antes de servir la cena.
La iniciativa también quiere transparentar cuánto gana el agente que vende o renueva una póliza, fortalecer la vigilancia de las autoridades y garantizar una mayor libertad para elegir médicos y hospitales. En pocas palabras, pretende abrir las ventanas de un negocio donde durante demasiado tiempo el usuario ha firmado contratos extensos, caros y llenos de letras chiquitas que casi siempre terminan favoreciendo al mismo lado.
Por supuesto, todavía falta lo más difícil. El proyecto no es ley y continúa pendiente en comisiones. Habrá que ver ahora si los diputados tienen voluntad para enfrentarse a los poderosos intereses económicos que inevitablemente comenzarán a moverse alrededor del tema.
Ojalá esta iniciativa no termine arrumbada en algún cajón de San Lázaro. Si nuestros diputados quieren demostrar que también son capaces de producir leyes útiles, aquí tienen una magnífica oportunidad. Poner orden en aseguradoras y hospitales no significa acabar con el negocio privado de la salud, sino impedir que la enfermedad siga siendo patente de corso para vaciarle los bolsillos a la gente.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.




