Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Para poner fin a los abusos y prácticas arbitrarias que se han vuelto frecuentes en diversas ciudades del estado, legisladores de Morena están proponiendo una reforma a la Ley de Tránsito del Estado de Tamaulipas para impedir que las grúas retiren vehículos cuando el propietario o conductor se encuentra presente en el lugar y puede mover la unidad.
Para ese efecto, la diputada Guillermina Magaly Deandar Robinson, plantea adicionar dos párrafos al artículo 26 de la Ley de Tránsito, estableciendo que, si la persona propietaria o conductora llega antes de que la grúa inicie el traslado, la autoridad deberá abstenerse de efectuar el arrastre y, en su caso, bajar la unidad sin realizar cobro alguno por maniobras.
Deandar argumentó que en la práctica se ha desvirtuado el sentido del servicio de tránsito, que debe ser una función pública orientada a preservar el orden y la seguridad vial, no un mecanismo de sanción desproporcionada ni de recaudación disfrazada.
“Si la persona está presente para mover su vehículo, el objetivo de despejar la vía ya se cumple. No hay razón legítima para llevárselo”, señaló en su exposición de motivos .
La legisladora advirtió que en muchas regiones del estado, las y los ciudadanos enfrentan situaciones de abuso en las que las grúas se niegan a devolver los vehículos aun cuando los propietarios están en el sitio. Dijo que este tipo de actuaciones no sólo resultan arbitrarias, sino que dañan la confianza pública y fomentan la percepción de corrupción en el servicio de tránsito.
“Casos recientes, como el ocurrido en Ciudad Victoria con una persona con discapacidad, evidencian la falta de sensibilidad de algunos operadores”, expuso Deandar, al señalar que la reforma busca devolver el sentido humano y proporcional a las acciones de la autoridad .
La propuesta también prevé una excepción responsable: si el conductor se encuentra impedido para manejar —por intoxicación alcohólica o bajo efectos de drogas comprobadas mediante prueba de alcoholemia—, la autoridad sí podrá mantener el retiro de la unidad, privilegiando la seguridad vial sobre cualquier otro interés.
Deandar sostuvo que la medida no implica debilitar la potestad sancionadora de la autoridad, sino garantizar que su actuación sea racional y proporcional. “No toda infracción amerita la retención del vehículo. La autoridad cumple su deber cuando corrige con justicia, no cuando castiga sin necesidad”, argumentó.
La reforma busca eliminar incentivos a prácticas de corrupción y discrecionalidad en el servicio de grúas, además de reducir la tensión social derivada de estos conflictos cotidianos.




