Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Entre miles de burócratas federales hay mucha preocupación por el decreto expedido por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, donde se establece que “voluntariamente” los funcionarios del Gobierno federal reducirán en un 25% su sueldo y renunciarán a su aguinaldo.
La medida, se argumenta, es una de varias encaminadas a atenuar el impacto que tendrá en la economía del país la pandemia del Coronavirus Covid-19 y el desplome del precio internacional del petróleo.
“Será el Gobierno y no el pueblo el que se ajuste el cinturón” ha reiterado López Obrador al señalar que: “las cosas ya no son como en el pasado, cuando las crisis se solucionaban aumentando la deuda y los impuestos”.
La disposición presidencial precisa que la quita de sueldos y aguinaldos aplicará para altos funcionarios, entre los que se encuadran aquellos que ocupan cargos de subdirectores hacia arriba.
La pregunta que muchos de los afectados y gran sector de la sociedad se hacen es: ¿Se vale o se puede pedir u obligar a un trabajador a aceptar una reducción de sueldo y renunciar al aguinaldo? La respuesta es inobjetable: no se puede. El salario y el aguinaldo son derechos protegidos Constitucionalmente y por la Ley Federal del Trabajo, y bajo ninguna circunstancia pueden ser tocados.
Precisamente por esa razón, el decreto presidencial precisa que se hará la invitación para que voluntariamente los funcionarios acepten la afectación a sus derechos.
Pero seamos francos y serios: ¿Habrá alguien en sus cinco sentidos que acepte por voluntad propia bajarse su sueldo y renunciar al aguinaldo? Por supuesto que no.
Sin embargo, también es cierto que el término “voluntariamente” tiene en el decreto del Presidente un significado muy distinto al que le pertenece. Lo que en realidad significa es que “voluntariamente a fuerza” los burócratas tendrán que aceptar la invitación de López Obrador.
Es fácil de anticipar lo que sucederá a quienes se nieguen a respaldar el decreto del Presidente. Tan sencillo como que les pedirán la renuncia.
Así funcionan las cosas dentro de los Gobiernos. Quienes se niegan a acatar una indicación superior simplemente están poniendo en riesgo su empleo.
Aquellos que no acepten “voluntariamente” reducirse el 25 por ciento de su sueldo y renunciar a su aguinaldo, saben que van a ser despedidos.
El Gobierno de la “4T” es implacable con aquellos que no están de su lado, porque simplemente los ven como enemigos, aunque lo único que estén tratando de hacer es defender sus derechos.
Platiqué éste lunes reciente con algunos amigos funcionarios públicos que laboran en instancias del Gobierno federal en Tamaulipas, y me hacían ver su preocupación por la forma en que los están afectando.
“Desde que inicio la actual administración federal nos redujeron muchas prestaciones. Ya no hay viáticos para salir a realizar nuestra labor, se han reducido significativamente las plazas y eso ha saturado la carga de trabajo de los pocos que nos quedamos. A veces no tenemos lo más elemental como es papelería, y para acabar de agravar las cosas ahora nos salen con que van a reducirnos el sueldo y nos dejarán sin aguinaldo. Hay mucha inconformidad por todo esto” advirtió un servidor público de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
Por otra parte, el sueldo es sagrado y más cuando se depende de él para la subsistencia. Quizás entre la alta burocracia haya muchos, como el mismo Presidente y sus Secretarios, para quienes renunciar al 25 por ciento de su sueldo y su aguinaldo no les representa absolutamente nada porque su tren de vida se sostiene de otros ingresos, pero lo cierto es que a una gran mayoría de quienes caen en ese supuesto de la “alta burocracia”, si les afectará bastante la imposición Presidencial.
No es una exageración decir que si el Gobierno sigue lastimando de esa forma a sus trabajadores, corre el riesgo de quedarse solo.
ASI ANDAN LAS COSAS.




