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Mala suerte.

Por Rogelio Rodríguez Mendoza.

 

Nunca he creído en la suerte. Sin embargo, frente a lo que nos sucede a los victorenses ya estoy comenzando a pensar  que, por lo menos la mala suerte si existe y nos persigue a los victorenses.

Le explico por qué: Por un lado, la Capital de Tamaulipas sigue en el total abandono de los Gobiernos.

Mientras otras ciudades del Estado—como Reynosa— reciben multimillonarias inversiones y toda la atención de las instancias públicas, la nuestra sigue recibiendo migajas presupuestales.

Debido a ello la sed se ha convertido en un martirio para miles de familias en temporada de verano; la inseguridad pública nos continúa identificando como una de las urbes más peligrosas del país, e incluso del mundo; por tantos baches las calles parecen haber sido bombardeadas; y los servicios públicos están para llorar.

Bajo todos esos padecimientos, Ciudad Victoria da verdadera lástima.

Todo ocurre, insisto, porque durante décadas a la Capital del Estado se le han regateado los apoyos gubernamentales.

Para muchos todo lo anterior sería producto de una especie de discriminación política.

Sin embargo, como le decía al inicio, en lo personal comienzo a creer que además del desprecio gubernamental, a los victorenses también nos persigue una mala suerte.

¿Cómo explicar que nos haya tocado tener al peor Alcalde de la historia?

No lo digo yo. Lo dicen las encuestas y lo confirma la voz popular que se hace sentir en las redes sociales. Basta subir alguna información relacionada con el Presidente Municipal, Xicoténcatl González Uresti, para desatar un linchamiento brutal.

Cuando González Uresti andaba en campaña tuve la oportunidad de sentarme a la mesa con él a escuchar su proyecto de Gobierno. Confieso que le creí. Llegue a pensar que por fin Victoria tendría a un buen Alcalde, que venía con todo el ánimo y la voluntad de revertir los rezagos que padece nuestro municipio.

Hoy, sin embargo, yo como miles de victorenses nos lamentamos de haber confiado y entregado el voto a un hombre que no ha respondido a las mínimas expectativas que había generado.

Peor aún: El doctor Xico no solamente ha incumplido su compromiso de sanar a Victoria porque la ha enfermado más.

Las denuncias públicas, debidamente documentadas, de corrupción y nepotismo son tan contundentes que en cualquier país con un auténtico Estado de Derecho, muchos de los involucrados deberían estar cesados y procesados penalmente.

A todo ello hay que añadirle que el comportamiento del edil ha ridiculizado tanto su figura como Alcalde,  que en cualquier lugar donde se para no faltan los gritos de, “que baile, que baile”, por aquello de su afición a la zumba.

Por todo ello, hay voces que insisten en que el próximo año Victoria tendrá un nuevo Presidente Municipal. Ojala que así sea. Ese si sería un golpe de buena suerte.

ASI ANDAN LAS COSAS.

roger_rogelio@hotmail.com

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