Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Propios y extraños creen que Morena ganará la elección del dos de junio en Tamaulipas.
Unos y otros ven al partido creado por el hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador, como el próximo mandamás en el Congreso del Estado.
En público, los dirigentes del resto de los partidos políticos no aceptan que temen a Morena, pero en privado dan instrucciones a sus operadores para no relajarse y meterse de lleno a la elección.
No lo admiten pero el temor al partido que gobierna el país es evidente.
En el feudo de Morena, en cambio, hay optimismo. Internamente se percibe euforia desbordada y por adelantada. Todavía ni hay candidatos pero la dirigencia estatal ya se ve ocupando la mayoría de las curules en la Sexagésima Cuarta Legislatura.
Sin embargo, en lo personal me parece que en Morena están exagerando las cosas. Están cantando victoria cuando la competencia todavía no inicia y ya se sabe que la ambición es mala consejera.
Creo que andan confundidos. Están pensando que competirán en las mismas condiciones que tuvieron en julio pasado y no será así. En aquella ocasión el atractivo de la elección lo fue el hoy presidente , Andrés Manuel López Obrador, y sencillamente hoy no lo será.
Bajo ese escenario, sin López Obrador en la boleta, los candidatos de Morena competirán en una cancha muy pareja, en la que hasta el desahuciado PRI puede complicarles la elección. Insisto, si están pensando que se repetirá la historia de julio pasado cuando muchos ganaron gracias al efecto de la marca López Obrador, se equivocan.
Esta vez las posibilidades de triunfo de Morena dependerán de los candidatos que postule.
El problema está en que ya se perciben imposiciones ordenadas desde la Ciudad de México.
Algunos legisladores muy cercanos a López Obrador, como Ricardo Monreal y Nestora Salgado, no están resistiendo las ganas de imponer candidatos, desplazando con ello a los grupos locales que se la “partieron” en la elección federal anterior.
Sobra decir que un divisionismo de Morena en el ámbito local le podría significar muchos distritos perdidos porque le allanaría el camino al resto de los partidos, pero sobre todo al PAN y al PRI.
En suma, queda claro que en Morena están cometiendo dos errores: cantar victoria por adelantado y recurrir al “dedazo” para la designación de candidatos.
EL RESTO.
La dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, estuvo en Ciudad Victoria, el pasado sábado. Vino a tomar protesta a las dirigencias municipales del partido.
Sin mucho éxito, Ruiz Massieu intentó levantarle el ánimo a los operadores priistas y a la escasa militancia que acudió al evento. En su discurso , aseguró que las malas decisiones del gobierno federal ya comienzan a decepcionar a la ciudadanía, quien se está dando cuenta de que la mejor opción es el PRI.
Por esa razón, exhortó a los dirigentes priistas de Tamaulipas, a salir a las calles a conquistar las preferencias de la sociedad.
Dicho en otras palabras, Ruiz Massieu le apuesta las posibilidades de triunfo de su partido, a las equivocaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador. Así está difícil.
ASI ANDAN LAS COSAS.




