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Mariguana.

Por Marco A. Vázquez

El deseo más ferviente de Vicente Fox Quezada, el presidente más torpe que haya tenido este México lindo y querido, está por cumplirse, todo indica que muy pronto usted podrá ir a la tienda a comprar mariguana y fumarse un churro en la plaza principal de su colonia o fraccionamiento fifi sin que lo satanicen, es más, puede y que lo traten mejor que a un ciudadano que se porta bien y paga impuestos ya que usted solo está ejerciendo su derecho según los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, digo, si es que le gusta ponerse loco.

¿Qué no encuentra quien se la venda?, ni se apure, siembre sus matitas en el patio de su casa, enséñele a cultivarla y prepararse el churro a hijos, nietos, vecinos y quien le plazca para que no batallen, ese también es su derecho.

Resulta que ayer la Corte otorgó el quinto amparo a un ciudadano para que pueda consumir mariguana con fines lúdicos, así dicen estos locos como si la mariguana fuera un jueguito de la feria o el sube y baja del parque, la resolución por lo pronto dice que no le pueden, ni puede, vender, regalar, u obtener por otras vías el enervante, que solo podrá consumirla si la sembró y cuido con cariño la plantita, pero la trascendencia mayor es que ya se hizo jurisprudencia, es decir, que con esa quinta decisión sobre el tema cualquiera podrá recurrir a los citados documentos para ampararse.

Si, lo magistrados quizá están protegiendo su derecho o el de alguno de sus conocidos, tal vez fueron “convencidos” por la gente de poder para tomar esa decisión y obligar al Congreso, a los Diputados y Senadores, a legislar sobre el uso de la mariguana, y ya de paso con su decisión le van a ahorrar consultas sobre el tema al futuro gobierno y todos felices.

La verdad es que somos un país de risa y seguramente habrá más cuando se legalice el consumo de la mota, resulta poco entendible como hombres y mujeres que no conocen una colonia, que quizá no tienen la menor idea de los efectos de la mariguana, abran de par en par las puertas para su legal consumo y siembra de esa droga. Mire, le contaré dos historias:

Por mis años de niño en la colonia todos conocíamos quien consumía la hierba, el mariguano, le decían todos los vecinos, un hombre como cualquiera, su mayor alegría era fumarse un churro y cantar a todo pulmón desde el patio trasero de su casa, gritaba en realidad, versos que le componía a los conocidos, a una tintorera que por aquellos años ni idea tenía de que era, también a los dragones y demonios que habitaban en su mente, nunca se conoció que fuera agresivo, incluso salía a trabajar, se hizo viejo y murió creo que muy en paz.

Caso contrario, también otra historia real de aquellos años, la de un joven que apenas se estaba enviciando con la mariguana, le agarró mucho gusto a la hierba que le daba valor para ir a los bailes a responder a la menor provocación, para liarse a golpes al menor rose de otro bailarín o la mirada, que interpretaba de desprecio de una dama, bajo los influjos de la mota le metió por lo menos cinco heridas, con un picahielos, a un joven de unos 17 años, dijo él, porque cuando lo vio sintió que el diablo le pedía que lo matara, el último caso que se le conoció por los lugares donde crecí fue que había golpeado a su madre y la hirió con un cuchillo en el costado, la razón fue que lo regaño después de en uno de tantos pleitos que tuvo.

Historias parecidas debe haber miles por todo México, la de muchos hombres y mujeres que controlan los efectos de la mariguna y la utilizan porque el vino ya no les da alegría o por el simple placer de perder los cinco sentidos y no pasa nada, otros la fuman quesque por el dolor de espalda y al siguiente día son los mismos de siempre pero también deben existir los otros, los que se vuelven agresivos, quienes se envician y poco a poco van probando otras drogas que les demanda el cerebro y a la larga les hace perder sentidos como la vista, el movimiento, que les provoca diabetes y los lleva a amputaciones lo que significará, a mediano plazo, millones de pesos de gasto para el Estado que los tiene que mantener o ver como su gente trabajadora tiene que hacerlo.

Es obvio que los magistrados tienen razón cuando dicen que una persona está en su derecho de desarrollar libremente su personalidad y consumir lo que le venga en gana, en lo que no tienen razón es en permitir el libre consumo de mariguana porque eso significará más violencia, más personas dispuestas a lo que sea con tal de seguir bajo los influjos de la maléfica, es decir, se equivocan cuando no privilegian el derecho de las mayorías a vivir en paz y con menos riesgos.

Es decir, los magistrados no pueden ni deben privilegiar el derecho de un individuo sobre los que tienen los niños o la gente trabajadora y sin vicios que ahora están en mayor riesgo de tener menor bienestar porque cualquiera que ande mariguano puede dañarlo o le costará dinero a la larga.

Esta comprobado que la mariguana es una droga, que tiene cierto nivel de adicción, más comprobado que quien la consume no está en sus cinco sentidos y, por historias vistas en todas partes, que bajo sus influjos un hombre o mujer puede cometer aberraciones como herir de muerte a su madre o golpear a quien sea con tal de adquirir otras drogas que vayan satisfaciendo sus necesidades, no señores magistrados, no se les pagan 500 mil pesos al mes para que le hagan al loco o sirvan a intereses oscuros, no, se les paga para que privilegien el derecho de la sociedad y no de los individuos porque al rato empezaran los amparos por la cocaína y otras drogas más duras que serán más costosas para todos, que nos destruirán si ustedes siguen en su loquera.

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