Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
La Comisión Global de Política de Drogas, conformada por 22 exjefes de Estado, de gobierno y dos premios Nobel, entre ellos el expresidente mexicano, Ernesto Zedillo Ponce de León, presentaron en la ciudad de México, el informe 2018 Regulación: El Control Responsable de las Drogas.
En el informe, los expertos coinciden en un punto: para frenar la terrible violencia criminal es necesario regular el uso de las drogas y disminuir la prohibición de las mismas.
La regulación incluye la posibilidad de legalizar la producción y consumo de algunas drogas como la marihuana.
El expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León, miembro de la Comisión, admitió , incluso, que durante su Gobierno equivoco la estrategia porque apostó por la prohibición y no por la regulación de las drogas.
Dijo que las políticas proteccionistas basadas en la represión y en la criminalización han tenido resultados devastadores en los países que las han aplicado.
“Estas políticas han fracasado rotundamente en prácticamente todos los lugares en los que se han aplicado, y esto incentivó más los problemas de salud pública y trajo consigo terribles violaciones a los derechos humanos”, expuso.
Me parece que tienen razón en parte Zedillo y sus compañeros integrantes de la Comisión, porque la fuente multimillonaria de ingresos para los Carteles es precisamente el narcotráfico.
Bajo esa lógica, quitarle lo ilícito a algunas drogas debilitará a los grupos criminales y como consecuencia habrá menos violencia y corrupción.
Sin embargo, me parece que en el caso particular de México, la propuesta llega demasiado tarde porque la violencia delincuencial dejó de ser , desde hace muchos años, un fenómeno propiciado por el narcotráfico.
La intimidante y aterradora inseguridad pública que padece nuestro país es provocada por grupos criminales que han diversificado sus actividades. Es decir, el negocio de los Carteles ya no solamente está en el tráfico de drogas.
En México hay delitos que están resultando más lucrativos para los delincuentes. Algunos de ellos son el tráfico de personas, la trata de personas y el secuestro, entre otros.
Hoy trasladar migrantes hacia Estados Unidos puede generar una ganancia mayor a la del narcotráfico, incluso con riesgos menores porque el delito está menos penado.
Bajo ese panorama me parece que sí, cambiar la estrategia de combate a las drogas, apostando más por la regulación de las mismas que por la prohibición, podría atenuar la situación de inseguridad pública, pero de ningún modo será la solución. Por lo menos no para México.
En todo caso, esa sería una parte de la solución al problema. La otra parte tendría que venir de un mayor esfuerzo institucional para crear políticas públicas que fortalezcan la cultura de la legalidad; que combatan la corrupción y la impunidad, y que conformen corporaciones policiales verdaderamente confiables y capaces.
Si no se hace así, seguirán transcurriendo los años y México continuara bajo el dominio de la delincuencia, como ocurre ahora.
ASI ANDAN LAS COSAS.




