POR: ALEJANDRO GOVEA TORRES
Con el propósito de acabar con el intermediarismo, mejor conocido como coyotaje, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador cambiará de nombre al Banco del Ahorro y Servicios Financieros (Bansefi) para denominarlo en adelante Banco del Bienestar del Pueblo (BBP), en cuya institución bancaria se depositarán los apoyos económicos para jóvenes estudiantes, adultos mayores y personas con capacidades diferentes.
El anuncio encendió de inmediato los “focos rojos” de diversas organizaciones campesinas, de pensionados y jubilados, entre otras que ven el fin de sus negocios, perdón, de sus desinteresadas gestiones ante las autoridades por el bien de estos grupos vulnerables.
Algunos dirigentes de estas organizaciones supuestamente filantrópicas solicitaron reunirse con López Obrador, ya que temen ser desplazados cuando los beneficiarios puedan recibir o cobrar directamente los apoyos de la Secretaría de Bienestar que estará a cargo de la chiapaneca María Luisa Albores González.
Existen cientos de organizaciones de grupos vulnerables, cuyos dirigentes se han aprovechado de las necesidades y de la ignorancia de sus agremiados para obtener ganancias millonarias, como es el caso del Movimiento Campesino y Popular “Francisco Villa” en Tamaulipas.
También hay otras que surgieron por intereses partidistas, entre las que se encuentra “Antorcha Campesina”, que se ha distinguido por ser una organización radical que toma oficinas públicas u organiza bloqueos para recibir los apoyos que demandan sus agremiados.
Incluso, hay otras que viven del recuerdo, como es el caso de “Mujeres y Hombres sin Techo, sin Trabajo y sin Tierra ((Triple T), que dirigió por varios años Guadalupe Medina Bernal.
Aunque el presidente electo sabe, bien que sabe, manejar este tipo de organizaciones, no hay duda de que la entrega directa de apoyos sociales a través del Banco del Bienestar del Pueblo es un duro golpe al intermediarismo, mejor conocido como coyotaje.
Y aquí surge una pregunta: ¿Podrá López Obrador acabar con el coyotaje de las organizaciones campesinas?
Esperemos que si por el bien de los grupos vulnerables, debido a que la mayoría de los dirigentes de estas organizaciones tienen grupos de choque para proteger sus intereses y seguramente no dudarán en tratar de presionar a la administración de López Obrador.
Por otra parte, pero sin dejar el tema de Bansefi o Banco del Pueblo, resulta que el ex-senador Rabindranath Salazar Osorio podría ser el próximo director de esta institución bancaria luego de un acuerdo que hubo entre López Obrador y el gobernador electo de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo.
Salazar Osorio ha sido la “manzana de la discordia” entre la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky Gurwitz y el mandatario electo Blanco Bravo porque supuestamente el ahora ex-senador no fue invitado a pertenecer al nuevo gabinete estatal de Morelos.
El pleito de la dirigente Polevnsky Gurwitz de nada sirvió porque el acuerdo fue que el ex-senador Salazar Osorio cediera su lugar como representante de López Obrador en Morelos a cambio de ser designado director general de Bansefi o Banco del Pueblo.
Incluso, se habla de que el gobernador electo Blanco Bravo le pidió al presidente electo que su representante fuera Hugo Erick Flores Cervantes, dirigente nacional del Partido Encuentro Social (PES).
Por último, el rector José Andrés Suárez Fernández anunció ayer que la consulta por un “Acuerdo Nacional sobre la Educación” en Tamaulipas se realizará el próximo uno de octubre en el Gimnasio Multidisciplinario del Centro Universitario Victoria, en donde participarán maestros y padres de familia para discutir la posible abrogación de la reforma educativa que anunció el presidente electo López Obrador como un compromiso de campaña.
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