Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
¿Deben los legisladores tener estudios universitarios, preferentemente de Derecho? Esa ha sido y es una interrogante que, desde hace muchos año ha partido en dos a la sociedad.
Por un lado están aquellos que, consideran que sería violatorio de derechos humanos el negarle a alguien la posibilidad de contender por un cargo de elección popular solo porque no tiene un título universitario, y por el otro, los hay bastantes que, como yo, pensamos que es una aberración seguir permitiendo que personas sin la mínima preparación lleguen a los Congresos, a realizar una tarea tan delicada y de alto impacto social, como el de crear o modificar las leyes que nos rigen.
Le cuento de ello porque, en el 2019 los tamaulipecos iremos a las urnas para elegir a 36 nuevos diputados que integraran la próxima legislatura del Congreso del Estado, y me parece que es una buena oportunidad para que busquemos la forma de evitar que las curules las sigan ocupando oportunistas o “burrancones”, que cuando los periodistas les piden una opinión sobre algún tema solo atinan a exclamar un, “no sé qué decir”.
Los tamaulipecos deberíamos ir pensando desde ahora cómo ponerle un filtro a la bufalada que se nos vendrá encima en pos de una diputación local, para dejar en la contienda solo a aquellos que tengan una carrera universitaria.
Efectivamente, bajo las disposiciones Constitucionales y en materia de derechos humanos, es imposible impedir que alguien se postule para una diputación solo porque no tiene un título universitario, pero lo que si podemos lograr es evitar que consiga la curul. Simplemente no votemos por él o por ellos.
Le propongo entonces que , llegado el momento hagamos la tarea como ciudadanos y analicemos a detalle los antecedentes de cada uno de los candidatos, para identificar a aquellos que son auténticos “burrancones” y cerrarles el paso. Dejémoslos que compitan pero no votemos por ellos.
Créame que si lo hacemos así lograremos que las siguientes legislaturas estén integradas por diputados con preparación profesional para desarrollar al menos con decencia sus tareas con todo lo que ello implica.
Si le hablo de ello es porque lamentablemente a las legislaturas, (no solo la de Tamaulipas), siguen llegando personajes que solo se dedican a calentar una vez a la semana su curul y a cobrar puntualmente sus quincenas.
Si queremos dignificar la tarea parlamentaria es una decisión que está en nuestras manos. Hagámoslo pues.
EL RESTO.
Sumaron 11 los ciudadanos interesados en competir por el espacio que estará vacante a partir del cinco de octubre en el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción.
Le pedí a Francisco González Cuesta, el presidente de la Comisión de Selección, los nombres de los aspirantes, y respondió que, “no puedo hasta que sepamos quienes reúnen el perfil para el cargo”.
¿Y dónde queda entonces la transparencia del proceso? ¿Hay algo qué esconder desde ahora?.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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