Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Al menos en Tamaulipas, el proyecto del PAN es de largo alcance. No se limita, para nada, a haber ganado la gubernatura, la mitad de las alcaldías y la mayoría en el Congreso del Estado.
No. Los panistas tienen una visión más larga, más ambiciosa. Saben que han ganado mucho pero también saben que , a la vuelta de seis años, ese mucho significara nada si se instalan en su zona de confort. No quieren repetir los errores de los priistas.
Por eso, están trabajando en la implementación de una estrategia que busca adueñarse de los liderazgos de sectores que, durante décadas, permitieron al PRI perpetuarse en el poder.
Ejemplos de ello son el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, (SNTE), con su Sección 30, y el Sindicato Unico de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado, (Sutspet).
En estos momentos ambas organizaciones sindicales son el principal objetivo panista.
El PAN sabe que el peso político del Sutspet y del SNTE es un factor decisivo en cualquier elección, local o federal. Por eso le urge hacerlos suyo.
Es cierto que los maestros tienen su propio partido, el PANAL, pero también es verdad que este instituto político, igual que el PVEM, son simples satélites del PRI.
Pues bien, partiendo de esa prioridad blanquiazul, nada raro sería que el repentino surgimiento de un movimiento magisterial en Reynosa, autonombrado, “Vamos por la 30”, tenga orígenes azules.
Ramón Cardona, uno de los cabecillas visibles de la disidencia, dice que están listos para pelear, en septiembre próximo, la dirigencia de la Sección 30 que encabeza Rafael Méndez Salas.
Sostiene que es tanta la inconformidad contra Méndez Salas por haber entregado el sindicato a los intereses del Gobierno, que no hay duda de que “Vamos por la 30”, podrá colocar a un maestro de las bases al frente del liderazgo magisterial.
Que el pronóstico de Cardona se concrete o no es lo de menos, pero queda claro que la ola azul está moviendo los ánimos de los profes.
Algo parecido sucede entre la burocracia estatal. Aunque en el Sutspet todavía no se asoma esa rebelión, hacia dentro de las bases ya se perciben movimientos extraños. En algunas dependencias claves de la administración estatal, comienzan a notarse brotes de inconformidad contra el liderazgo de la todavía diputada local, Blanca Valles Rodríguez.
De hecho, es tanta la inconformidad que miles de los votos que dieron el triunfo al PAN el pasado cinco de junio, provinieron precisamente de la burocracia local.
EL RESTO.
El escalamiento de la violencia delincuencial en Tamaulipas, y en particular en Ciudad Victoria, tiene dos consecuencias: por un lado acrecienta el resentimiento social contra el actual Gobierno, y por el otro, aumenta la urgencia de la llegada de la nueva administración panista.
La pregunta es : ¿Podrán, los que llegan, responder a esa esperanza ciudadana de que con ellos la inseguridad acabe?.
ASI ANDAN LAS COSAS.


