Por Azahel Jaramillo Hernández
¿Cómo están? Pues ahí tienen que en fecha reciente la Secretaria de Relaciones Exteriores publicó un libro en edición de lujo donde da cuenta, con fotografías en color y toda la cosa, de los artistas mexicanos que están triunfando en el extranjero. Algo así como un Diccionario biográfico de artistas mexicanos que viven fuera del país. Esto ya parece redundante y cantinflesco, pero “la ideas es esa” decía el inolvidable Roberto Gómez Bolaños.
En dicho libro aparecen escritores, poetas, pintores, arquitectos, compositores, diseñadores, bailarines, cocineros, y cineastas…artistas…pues. Y entre ellos aparece el músico José Luis Hurtado. Vale decir que Hurtado es ya un poquito de varias partes: nació en el verdor de Ciudad Valles, tiene mucha familia en Morelia, estuvo en Harvard, ahora trabaja en Nuevo México y esta matrimoniado con la pianista victorense Zaira Castillo Malibrán y tienen ya niño que se llama Mateo.
El músico José Luis Hurtado actualmente se desempeña como catedrático en la Universidad de Nuevo México, Estados Unidos. Hurtado suele pasar sus vacaciones decembrinas y de verano en la Ciudad Capital de Tamaulipas. Ha sido premiado por el Sistema Nacional de Creadores.
Según Wikipedia José Luis Hurtado se ubica dentro de los compositores de la última generación. Y detalla que Hurtado es nada menos que doctor en composición por la Universidad de Harvard, donde asistió a los cursos de Lindberg, Birtwistle, Ferneyhough y Lachenmann e Iván Ferrer Orozco.
Vale decir que Emil Awad, directivo de música de la Universidad Veracruzana ha dicho que José Luis Hurtado “es una persona con una calidad humana de primer orden que emana directamente del seno familiar. Sus padres fueron profesores de primaria que superaron una situación económica difícil, así que José Luis es de ese tipo de personas que invierten su estudio para salir adelante y lo ha logrado”.
En una publicación de Conaculta se indica que nació en la década de los setenta. “Cursaba la preparatoria cuando decide dedicarse formalmente a la música por lo que se traslada a Morelia para estudiar en Conservatorio de las Rosas y luego maestría en composición en la Universidad Veracruzana.
Y detalla José Luis: “Mi madre es de Ciudad Valles, mi papá es de Morelia. El interés de la música me viene de ese lado. Mi padre no es músico pero hay muchos músicos en la familia: directores, organistas, compositores, profesionales. Siempre ha existido el interés por la música en la familia.
“Toco piano desde los cinco años. Había una maestra que era de San Luis Potosí, que ya grande se fue a vivir a Ciudad Valles, Carmelita Rodríguez viuda de Lara, y era la única maestra que ha habido, hasta la fecha. Me tocó la fortuna de que ella estaba ahí. Fue como comencé a los cinco años, y el primer concierto lo di a los seis años”.
Y al hablar de las cualidades de un músico triunfador dice: “Se necesita mucho trabajo, mucha disciplina. Se necesita creer en ti mismo, en cuestión teórica, y de tratar una y otra vez, hasta lograr tener un material propio y capaz de representar lo que quieres decir. Es cuando surge un compositor, antes son ejercicios. Yo compuse mi primer pieza a los 16 años”.
Y añade Hurtado: “Un músico profesional, un músico serio es igual que otra actividad. El que hace las cosas bien, vive bien. En el caso de un artista me refiero a la persona que hace las cosas sin otro fin. No es que estés buscando lo económico. No estoy diciendo que no te importe pero si tienes la confianza de que va a salir bien, es con el único fin de crear y contribuir a tu entorno”. Felicitaciones.
En otro tema, ni modo, estamos practicamente en “puente” pues los jóvenes de la UAT tras los festejos de la autonomía se fueron y con esto de la psicosis pues no hubo clases. A lo mejor no es un tema optimista pero siempre será mejor ver la realidad… para superarla. Entonces nos amolamos y he de compartirles las escalofriantes cifras que recién dio a conocer la UNICEF, instancia de la Organización de Naciones Unidas que sostiene que en nuestro bendito país seis de cada diez niños padecen violencia ya sea en la casa o en la escuela.
Puntualiza UNICEF que en México –con una población total de poco más de 112 millones de habitantes—más de tres millones de niños son explotados y obligados a trabajar. Miles de niños carecen de identidad pues ni siquiera tienen acta de nacimiento. Y eso que andamos de vecinos del país más poderoso de la Tierra y somos hasta sus socios.
Y respecto a la violencia hay que señalar que existe de dos tipos: la violencia física que se refleja en golpes hasta otra que pude ser todavía peor que es la psicológica… bien con palabras agresivas o con acciones discriminatorias. La peor sin duda es la violencia que se sufre en casa por parte de los padres o familiares o bien por parte de padrastros y madrastras –nunca mejor utilizadas estas palabras salidas del cuento de la Cenicienta.
Mal presente el que el 60 por ciento de la población infantil sufra maltrato y peor se vislumbra el futuro de la nación pues la violencia es fuente de violencia, resentimiento social y repetición de los patrones. Este reporte de UNICEF debe ser muy tomando en cuenta tanto por las instancias de gobierno como por la sociedad civil y las diversas religiones que existen en la nación. El paraíso y una buena vida deben construirse aquí en esta vida.
Estamos en los finales del invierno. Con todo y las campañas políticas, ya viene la primavera que es tiempo de renacer, de resurgir a la vida. Desde la antigüedad, se asocia la primavera a la juventud y la vida. Durante el otoño y el invierno, las condiciones climáticas hacen que muchas plantas se sequen y pierdan su follaje. Con la primavera, en cambio, renacen y la flora recupera su esplendor.
Por extensión a esta asociación entre la primavera y el florecimiento de la vida, se califica como “primavera” a la juventud o a la mejor etapa en la existencia de una persona: “Estaba en la primavera de mi vida cuando conocí a Marta”, “Pasé mis años de primavera en una casa junto a un lago”, “Qué lejos que quedó la primavera: ahora soy un anciano que apenas puede caminar”.
No debemos olvidar que hemos padecido inviernos muy duros, muy crudos…ciertamente complicados. Lo mejor está por venir, dicen los políticos. AHÍ ESTAMOS.
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