Por José de Jesús Velázquez.
El exceso de confianza de los conductores es la principal causa de que la carretera Rumbo Nuevo se haya convertido en una de las más peligrosas.
Francisco Zapata Cervantes, jefe de peritos de la dirección de Tránsito Municipal, dijo que esa vía es muy amplia y cómoda, pero en vez de ser un factor de seguridad ocurre todo lo contrario.
“El problema está en que los automovilistas se confían mucho y no respetan los límites de velocidad lo que termina ocasionando accidentes fatales. Tan solo en la última semana ya han ocurrido cinco percances donde murieron dos personas y varias más resultaron lesionadas” indicó.
Frente a la situación, una alternativa de solución sería la instalación de reductores de velocidad y el reforzamiento de la vigilancia.
Los reductores deberían colocarse en aquellos tramos de mayor incidencia de accidentes, como la curva del kilómetro 10.
Sin embargo, dijo, implementar esas acciones corresponden al Gobierno local porque ese tramo carretero está bajo la responsabilidad del Estado.
“En un inicio era la Policía Estatal Preventiva la que patrullaba ese tramo. Nosotros no podemos hacerlo, primero porque no tenemos competencia y segundo porque no contamos con patrullas” refirió.
El perito vial insistió en que la carretera es de las más amplias del estado y en consecuencia no deberían ocurrir accidentes, pero el exceso de confianza de los conductores está propiciando que sucedan en promedio cinco por mes.
Por ello la necesidad de instalar reductores de velocidad en los accesos a tramos peligrosos, sobre todo donde hay curvas, para alertar al conductor del riesgo que se avecina.
“El problema está en que ese tramo es competencia del Estado por lo que debe ser allá donde implementen una medida de solución” indicó.
El último accidente fatal en esa carretera ocurrió el pasado 28 de septiembre, cando el chofer de un torton y su acompañante murieron al chocar contra un contenedor que se desprendió de un tráiler , en el kilómetro 10 de la carretera Rumbo Nuevo.



