Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
¿Por qué hasta ahora a los políticos les ha dado por festejar masivamente sus cumpleaños? Esa es la pregunta que se hacía y nos hacía el fin de semana un usuario de las redes sociales.
Y tiene toda la razón. Por ejemplo, el año pasado y el antepasado no supimos de ningún cumpleañero derrochador como los que han abundado en las últimas semanas. Seguramente sí se festejaban pero allá en lo privado y con sus familiares y cuates más allegados.
Pero la respuesta es obvia: en realidad el cumpleaños es un simple pretexto para buscar simpatías ciudadanas que los posicione mejor en la tablita medidora de la popularidad.
El festejo no es más que un acto político donde el anfitrión busca, además de sembrar simpatías, demostrarle a sus jefes políticos que es la mejor opción para su partido. Esa es la explicación obvia y no se necesita ser un genio para captarla.
¿Se vale? Desde luego que se vale y más en política donde cualquier cosa por ascender en la escala del poder es permitida. Se vale hasta ser mugroso, nos decía un priista de esos de los viejos.
Me da la impresión de que las jerarquías priistas reunieron a todos los que ansían la candidatura a la gubernatura y les dijeron: “la decisión va a tomarse en favor de quien demuestre ser el más popular, el que garantice un triunfo”.
Solo de esa manera puede explicarse tanto activismo de los gobernadeables. Solo así pueden entenderse esos festejos cumpleañeros donde el derroche no tiene límites.
Sin embargo, cabría preguntarles a los aspirantes: ¿realmente creen que el candidato será el que demuestre más “punch” o el que reúna a más invitados a la fiesta de cumpleaños? Desde luego que no. El que eso crea peca de ingenuo y más.
Ojalá y nos equivoquemos pero los intereses que mueven los hilos del poder son muchos y elegirán candidato al que más les convenga y no al que más simpatías ciudadanas tenga. Así será. Ya verá usted.
EL RESTO.
De verdad que Blanca Valles Rodríguez ya se encariñó , y bastante, con la dirigencia del Sindicato Unico de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado (Sutspet).
Resulta que la también diputada local del PRI ya dejó claro que buscara un cuarto periodo al frente del organismo que representa los intereses de la burocracia estatal.
Y cómo no se va a encariñar Blanquita con tamaño cargo cuando son millonarios los recursos económicos que maneja el Sutspet, pero sobre todo cuando tener la estafeta de líder le permite estar muy cerquita de las alturas del poder.
De hecho, más allá del beneficio económico el mejor dividendo que deja el Sutspet está en el beneficio político. Habrá que ver hasta cuando aguanta el privilegio.
ASI ANDAN LAS COSAS.




