Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
México necesita mejorar los mecanismos de investigación y combate a la impunidad para ponerle cerrojos a la tortura, advirtió aquí Víctor Manuel Rodríguez Rescia, miembro del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Entrevistado luego de impartir un curso de capacitación a Magistrados, Jueces, Ministerios Públicos y Defensores, con el tema “Prevención de la Tortura y la Desaparición Forzada”, en el Auditorio del Poder Judicial del Estado, el experto dijo que las instituciones públicas no deben ponerse una venda en los ojos para invisibilizar el problema.
“Lo primero que hay que hacer es actuar con humildad y reconocer que la tortura existe. Es necesario investigar y castigar a quien ejerza tortura” señaló.
Reconoció que el Estado Mexicano está haciendo esfuerzos por atacar la tortura y como ejemplo de ello está en elaboración una Ley General en la materia, pero el problema no es solo de leyes sino que se apliquen adecuadamente.
“La tortura se previene cuando hay un mensaje a las corporaciones a través de sanciones, de castigos. El problema es la permisibilidad institucional porque si no hay castigo el mensaje que se manda a los policías o funcionarios es de que se puede torturar” refirió.
Admitió que en México “la tortura es generalizada” como lo señaló en su momento Juan Méndez, relator especial de Naciones Unidas para la tortura.
“Hay diferentes tipos de tortura. Hay tortura en encierro, de la Policía, del Ministerio Público, del sistema penitenciario. Puede haberla incluso en un centro para menores o para migrantes. Pero además no solo se usa para investigar sino simplemente para castigar” indicó.
Incluso, dijo, la desaparición forzada es una especie de tortura porque las familias de las víctimas son sometidas a tormentos psicológicos cuando no saben del paradero de sus parientes.
“Entonces lo que hay que hacer y por eso estamos acá, es un trabajo de prevención, que implica mejorar los mecanismos de investigación, de combate a la impunidad” manifestó.
Rodríguez Rescia insistió en la necesidad de establecer cerrojos a través de un cambio de cultura de respeto a la dignidad humana, para lo cual es necesario sumar a la sociedad.
“El problema con la sociedad es que no denuncia porque no confía y por temor” señaló.
Dijo que la complejidad de México es que sus policías están descentralizadas y existen alrededor de tres mil corporaciones, “pero aun con eso es necesario trabajar hasta desterrar la tortura”.




