Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
En términos coloquiales podríamos decir que la Reforma Política Electoral de Tamaulipas quedó “planchada”. En apenas siete horas , 24 diputados integrados en cuatro Comisiones legislativas (la de Gobernación, Estudios Legislativos, Puntos Constitucionales y la Especial Plural), dictaminaron las adecuaciones a la Constitución local y construyeron lo que será la nueva Ley Electoral para el estado.
Desde luego que la ausencia de los diputados del Partido Acción Nacional (PAN), que abandonaron la mesa de trabajo desde la semana pasada, facilitó el desahogo de las iniciativas. El pataleo del representante del PT, Arcenio Ortega Lozano, en busca de adecuaciones al documento, fue insistente, pero estaba solo contra el mundo.
El perredista, Jorge Valdez Vargas, también fue recurrente en sus posicionamientos para cambiar puntos específicos del formato de la ley diseñado por los priistas, pero al final nada o muy poco consiguió.
“Como quiera nos vemos en el Pleno”, advirtió en más de una ocasión el neolaredense , en lo que fue una especie de adelanto de lo que será el debate de los dictámenes cuando sean llevados a votación en una sesión Plenaria.
Como haya sido, la Reforma Político Electoral prácticamente quedó lista. Es cierto que falta el aval del Pleno para que el documento quede firme, pero la posición mayoritaria del PRI garantiza que se aprueba porque se aprueba.
Desde ahora se puede anticipar un acalorado y quizá hasta violento debate en la tribuna. La oposición arremeterá con todo por lo que considera una simulación y una imposición tricolor, pero al final todo quedara en eso: en una discusión muy encendida.
La oposición acusa al PRI de imponer su voluntad a rajatabla en la reforma. En parte tiene razón. De hecho la nueva Ley Electoral nace de una iniciativa firmada solo por la bancada tricolor. Ni siquiera tomaron en cuenta a sus eternos aliados : el PANAL y el PVEM.
Sin embargo, también hay que decir que los priistas no tenían o tienen mucho margen de acción para imponer condiciones que les coloquen en ventaja durante una elección. Y no las tienen porque prácticamente lo que se está haciendo en los estados es atender los mandatos de la Reforma federal.
Dicho en otras palabras: lo único que hacen las legislaturas locales es una especie de “copia y pega” de lo que ya existe a nivel federal.
Es verdad que en algunos temas como el de las candidaturas independientes o en el empate de una elección local con la federal hay margen de maniobra para los estados, pero de ningún modo eso significaría ventaja para el PRI en una competencia en las urnas.
Pero más allá de eso , lo que a nosotros, los ciudadanos, no debe interesar es qué tan buenas o malas son las nuevas reglas bajo las que se regirán los procesos locales a partir del 2016.
Creo que eso lo sabremos hasta que se llegue el momento de usar los nuevos instrumentos democráticos, entre ellos las candidaturas independientes y las limitaciones en el ejercicio de los gastos de campaña. Ya sabemos que cabe la anulación de una elección cuando un candidato rebasa en más de un 5% el tope de gastos.
Será interesante ver también hasta donde es funcionable la reelección de diputados y Ayuntamientos.
Hay muchas novedades que regirán en las próximas elecciones pero en lo particular creo que las candidaturas independientes y la reelección son las más importantes. Más aquella que la segunda.
Contra lo que digan los expertos, soy un convencido de que las candidaturas independientes ponen en serio riesgo de desplace a los partidos políticos.
Al tiempo.
ASI ANDAN LAS COSAS.



