Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
Pues sí, ahora resulta que para combatir la extorsión habrá que registrar las líneas telefónicas y vincularlas con la identidad de sus propietarios, bajo el argumento de que así será más fácil ubicar a quienes las utilizan para delinquir.
La intención del gobierno, hay que decirlo, es buena. Cualquier medida que ayude a cerrarle espacios a los extorsionadores merece, por lo menos, el beneficio de la duda. El problema es que una cosa es lo que se pretende y otra muy distinta que realmente funcione.
Porque los delincuentes no son tontos. Por el contrario, si algo han demostrado durante años es una sorprendente capacidad para encontrarle la vuelta a las leyes, a los controles y a cualquier candado que les pongan enfrente.
Tan fácil como robar un teléfono celular. O quitarle el chip a cualquier persona. O conseguir una línea registrada a nombre de alguien más. Con cualquiera de esas opciones podrán seguir amenazando y extorsionando para después deshacerse del aparato.
Y ahí es donde la nueva estrategia comienza a hacer agua. Porque la autoridad podrá saber perfectamente a nombre de quién está registrada una línea, pero eso no significa necesariamente que esa persona haya realizado la llamada o enviado el mensaje utilizado para cometer el delito.
Vaya, en el mejor de los casos el registro podrá servir como una herramienta más para una investigación. Y eso está bien. Lo que no se vale es creer, o pretender hacer creer, que con esa medida se le pondrá un freno importante a la extorsión.
El verdadero problema está en otro lado. Está en la poca capacidad que todavía tienen muchas autoridades para investigar, perseguir y detener a quienes cometen ese tipo de delitos.
Porque mientras el delincuente tenga la certeza de que las posibilidades de que lo atrapen son mínimas, seguirá haciendo de las suyas. Con teléfono registrado, robado, prestado o con lo que tenga a la mano.
Esa es la parte que no debemos perder de vista. La delincuencia no se contiene solamente poniendo más requisitos para comprar un chip. Se contiene cuando quien delinque sabe que tarde o temprano la autoridad llegará por él.
De nada servirán nuevos padrones, registros, reformas o controles si las denuncias siguen acumulándose y los responsables permanecen tranquilamente en la calle. Podremos tener muy identificado el teléfono y seguir sin encontrar al delincuente.
Por eso, más que celebrar anticipadamente el registro de las líneas telefónicas, habrá que esperar sus resultados. Ojalá funcione. Ojalá ayude. Pero difícilmente será la solución mientras no venga acompañado de policías eficientes, fiscalías que investiguen y jueces que castiguen.
Porque, al final de cuentas, el problema no es el chip ni el teléfono. El problema es que demasiados delincuentes siguen convencidos de que pueden extorsionar, robar o defraudar sin pagar las consecuencias. Y mientras esa percepción no cambie, podrán registrar hasta el cargador.
EL RESTO.
APUESTA POR LA EDUCACIÓN.- Carmen Lilia Canturosas Villarreal sigue colocando como prioridad de prioridades el impulso a la educación.
Lo hace a través del otorgamiento de becas pero también mediante la construcción de nueva infraestructura educativa.
Por ejemplo, el Cabildo acaba de autorizar al ayuntamiento neolaredense la donación de un predio a la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET), en el que será construido el nuevo Bachillerato Nacional “Margarita Maza”.
Ojalá que el resto de los alcaldes hicieran lo mismo. Ojalá que entendieran que la educación es la vía más rápida de solución a muchos de los problemas que agobian a la sociedad. Un joven educado corre menos riesgo de acabar con la delincuencia y tiene más posibilidades de evitar la pobreza porque una buena educación le abre posibilidades de empleos mejor pagados.
“Hoy podemos ver cómo la Cuarta Transformación trabaja de manera coordinada para generar oportunidades reales para las nuevas generaciones. Cuando el Gobierno Municipal, el Gobierno Estatal y el Gobierno Federal trabajan en un mismo objetivo, los resultados se traducen en obras y acciones que cambian la vida de las familias”, destacó la alcaldesa morenista al anunciar la construcción de la nueva institución que se ubicará en el fraccionamiento Valles del Paraíso.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.



