Por Rogelio Rodríguez Mendoza||Noticentro.mx
La investigación por la muerte de Aranza Adailini, de siete años, durante los hechos violentos del 29 de octubre en Matamoros, registra avances con testimonios coincidentes de sus familiares, evidencia balística y requerimientos de información a las instituciones de seguridad que participaron en los operativos de aquella jornada.
El fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Eduardo Govea Orozco, reveló que las primeras declaraciones señalan la presencia de una aeronave que sobrevolaba el ejido Las Rusias momentos antes de que se produjeran los disparos que causaron la muerte de la menor.
Durante una entrevista con la periodista Azucena Uresti, el funcionario explicó que las características descritas por los testigos corresponden a las referencias de un helicóptero de la Guardia Estatal, aunque insistió en que ese señalamiento todavía debe corroborarse mediante la investigación.
Una de las principales declaraciones fue obtenida de la madre de Aranza, quien también recibió un disparo en una pierna y pudo ser entrevistada por los investigadores después de la intervención quirúrgica a la que fue sometida.
La mujer relató que viajaba con su esposo y sus hijos cuando observaron la aeronave y, posteriormente, escucharon un primer disparo que provocó que algunos integrantes de la familia descendieran del automóvil.
Ella permaneció en el asiento trasero junto a su hija e intentó protegerla con su cuerpo, pero un segundo disparo alcanzó a la pequeña y le ocasionó la muerte.
Govea Orozco precisó que los testimonios de los otros menores que acompañaban a la familia coinciden con esa narración, mientras que el padre también ha proporcionado referencias, aunque su estado emocional ha impedido realizarle una entrevista formal.
En cuanto a las evidencias materiales, confirmó la recuperación de un proyectil cuyas características podrían corresponder al calibre 7.62, el cual permanece bajo análisis en los laboratorios de balística para establecer sus características y realizar las confrontas correspondientes.
Los primeros trabajos periciales también permitieron establecer que el proyectil que mató a Aranza siguió una trayectoria de arriba hacia abajo, atravesó la carrocería del vehículo y terminó impactándola en el cráneo.
El fiscal descartó que durante aquella jornada hubieran operado aeronaves de grupos criminales, pero aclaró que la investigación debe agotar todas las hipótesis y verificar la participación de las unidades oficiales que estuvieron desplegadas en la zona.
Por esa razón, la Fiscalía solicitó informes a las Fuerzas Armadas y a la Guardia Nacional, particularmente las bitácoras y registros de operaciones de las aeronaves que sobrevolaron Matamoros, para confrontarlos con los testimonios y las evidencias recabadas.
Govea Orozco sostuvo que los señalamientos iniciales y los deslindes públicos de las instituciones no son suficientes para establecer responsabilidades, por lo que será necesario completar los estudios periciales y obtener información documental que permita esclarecer los hechos con certeza jurídica.



