Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
El tráfico y cautiverio ilegal de monos araña comenzó a rebasar la capacidad de los zoológicos de Tamaulipas, donde las áreas de cuarentena y resguardo temporal ya operan saturadas ante el incremento de ejemplares asegurados en operativos federales.
La situación es más crítica en Reynosa, ciudad donde autoridades han decomisado numerosos animales silvestres mantenidos ilegalmente en viviendas particulares y utilizados, en algunos casos, como mascotas exóticas.
El vocal ejecutivo de la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas, Eduardo Rocha Orozco, confirmó que los rescates han aumentado de manera considerable y que muchos de los ejemplares terminan bajo resguardo estatal.
“Ya están saturadas estas zonas, más de monos araña y es que la gente debe saber que estos animales no son para tenerlos en cautiverio en los hogares”, advirtió.
Explicó que tras los cateos realizados por autoridades federales, los animales son enviados a zoológicos fronterizos donde reciben atención médica, alimentación y vigilancia especializada mientras se determina su destino.
Sin embargo, el problema dejó de ser aislado. Rocha Orozco reconoció que anteriormente algunos ejemplares podían ser trasladados a otros zoológicos del país para disminuir la carga en Tamaulipas, pero actualmente muchos centros también enfrentan sobrepoblación.
La acumulación de monos araña rescatados evidencia la persistencia del tráfico ilegal de fauna silvestre, una práctica que continúa operando pese a las restricciones legales y al riesgo que representa para las especies protegidas.
Además del daño a los animales, las autoridades alertaron que mantener especies silvestres en domicilios particulares también representa riesgos sanitarios y de seguridad para las personas.
Los monos araña son considerados fauna protegida y requieren condiciones especiales de alimentación, movilidad y atención veterinaria que difícilmente pueden garantizarse fuera de espacios autorizados.
Ante el crecimiento de los decomisos, autoridades ambientales insistieron en que la ciudadanía deje de adquirir animales silvestres como mascotas, advirtiendo que detrás de cada ejemplar en cautiverio existe una cadena de tráfico ilegal y maltrato animal.




