Por Rogelio Rodríguez Mendoza/Noticentro.mx
Tamaulipas enfrenta un reto hídrico de dimensiones mayúsculas que rebasa la capacidad financiera actual porque requiere de 45 mil millones de pesos, admitió el secretario de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga Álvarez, al reconocer que las necesidades superan por mucho el presupuesto disponible.
Durante su comparecencia ante el Congreso del Estado para la Glosa del cuarto informe del gobernador, Américo Villarreal Anaya, el funcionario ilustró la magnitud del problema con un símil directo: “tenemos un carro que no es de alta gama y la ciudadanía nos pide que corramos a 160 kilómetros por hora”.
Eso significa que la exigencia social de un servicio eficiente contrasta con las limitaciones estructurales y financieras que enfrenta el sector.
Por ejemplo, para dejar en condiciones “más que aceptables” los distritos de riego del estado se requerirían alrededor de 20 mil millones de pesos, y sin embargo este año se invertirán apenas menos de 200 millones de pesos.
Detalló que en Tamaulipas existen casi 6 mil kilómetros de canales, más de 6 mil kilómetros de drenes y cerca de 7 mil kilómetros de caminos de operación, además de compuertas y otras estructuras, y todo eso
requiere mantenimiento constante que actualmente no puede cubrirse con los recursos disponibles.
Ante esta situación, señaló que son los propios usuarios, organizados en asociaciones civiles, quienes asumen la operación y mantenimiento de la infraestructura hidroagrícola.
No obstante, advirtió que las cuotas que reciben por el servicio de riego resultan insuficientes para sostener el sistema.
En el caso del agua potable, indicó que los organismos operadores necesitarían de aproximadamente 25 mil millones de pesos para operar en condiciones adecuadas, y sin embargo en el 2026 apenas ejercerán poco más de 200 millones de pesos.
El secretario precisó que, pese al apoyo del gobierno estatal en obras prioritarias, el rezago estructural sigue superando los esfuerzos institucionales.
“Los retos son enormes”, insistió, al señalar que la crisis hídrica requiere soluciones de largo alcance.
Finalmente, subrayó que el principal desafío es optimizar el uso del agua disponible y avanzar gradualmente en la rehabilitación de la infraestructura.
Frente a ese panorma concluyó que, mientras no se incrementen significativamente las inversiones, el estado seguirá operando con limitaciones frente a una demanda creciente del recurso.
SEGUNDA LÍNEA DEL ACUEDUCTO, EN PRIMER SEMESTRE DEL 2027 .
En el mismo contexto, el funcionario informó que la segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria” quedará concluida en el primer semestre de 2027 , pero su impacto dependerá de la capacidad institucional para corregir una red hidráulica obsoleta, con tuberías de hasta 70 años de antigüedad que hoy provocan fugas, pérdidas y deficiencias en el servicio.
Explicó que, aunque la nueva infraestructura garantizará mayor disponibilidad para Ciudad Victoria, el sistema actual de distribución arrastra décadas de abandono, como sucede en la mayor parte del estado, por lo que es urgente que la Comapa invierta en su rehabilitación.
“Estamos operando infraestructura colgada de alfileres”, reconoció, al describir el estado crítico de miles de kilómetros de tubería en la entidad.
Señaló que el deterioro de la red provoca fugas constantes que afectan la eficiencia del sistema y generan inconformidad social.
Se refirió en particular al caso de Tampico, donde existen más de mil 300 kilómetros de tubería de agua potable y mil 350 de drenaje, la mayoría en malas condiciones, lo que ha derivado incluso en socavones en zonas urbanas, producto del colapso de la infraestructura subterránea.
A pesar de ello, aseguró que el agua que se distribuye cumple en su mayoría con los parámetros de calidad establecidos por la norma.
Anunció un proyecto para construir un dique de 250 metros que aumentaría la capacidad de almacenamiento del sistema lagunario del río Guayalejo, al elevar de un metro a 1.80 la cota.
Esto permitiría captar hasta 350 millones de metros cúbicos adicionales a los casi 700 millones de metros cúbicos que se captan lo que garantizaría el abasto por décadas para los habitantes de Tampico, Madero y Altamira.




