Por Luis Alberto Rodríguez Juárez
Al acto terrorista cometido por un individuo en la pirámide de la Luna en Teotihuacán, que generó no sólo pánico en el lugar del atentado, se aúna ahora un reto viral en redes denominado “Mañana Tiroteo”.
Se tiene conocimiento de que ese reto ha permeado en los estados de Hidalgo, Sonora, Oaxaca, Puebla y Baja California, pero se sabe que también en Córdoba y Santa Fe, Argentina, así como en Colombia.
En Tamaulipas, por lo menos en dos escuelas, una en Ciudad Victoria, se alzó la alarma por la viralización del mensaje en redes que decía “tiroteo”, lo cual provocó que alumnos y maestros se ausentaran del plantel.
Y a la vez ocasionó que elementos de seguridad pública realizaran recorridos en áreas escolares y se pusiera en marcha la revisión de mochilas.
Es natural, hay una especie de psicosis sobre este tipo de hechos.
Ya en Michoacán se presentó una situación en el que un alumno con arma larga privó de la vida a dos maestras.
Nadie tomó en serio la advertencia que hizo el adolescente homicida en redes sociales de que cometería ese atentado, pese a que muchos de los alumnos estaban enterados de la amenaza.
Angas o mangas, el reto “Mañana Titoreo” parece ser una acción de alumnos que tiene como objetivo difundir mensajes de amenaza en escuelas para generar pánico y suspensión de clases.
Lo que se ha detectado que, en algunos casos, se hacen pintas en espacios escolares -sobre todo paredes en baños- y luego se les toman fotografías, para viralizarlas.
Por fortuna, las amenazas han quedado sólo en eso. Advertencias que no tienen fundamento.
Pero en Michoacán se minimizó el aviso del estudiante, quien cumplió de manera trágica su amenaza.
Más allá de los hechos hay un problema serio de patología social provocada por las redes, que incide en los jóvenes.
Lo dicho hasta ahora sobre los móviles del homicida/suicida de Tenochtitlán es que estaba influenciado por el ataque en el campus de Columbine en Estados Unidos, ocurrido en 1999, más supuesto fanatismo ideológico y odio por xenofobia.
En el caso del joven de Michoacán habrían incidido odios acumulados por acciones que sintió eran en su contra, pero -aún no explicado del todo- con acceso a un arma larga de las usadas por la delincuencia organizada.
Estamos en un momento crítico en el ámbito social por la influencia nociva de las redes sociales.
Son un gran vehículo para obtener y compartir información e imágenes.
Pero sus distorsiones cada vez son mayores, a pesar de los diferentes candados aún insuficientes- de las plataformas como Facebook, Instagram y TikTok.
Por lo pronto, en el caso de las escuelas, el operativo Mochila de revisión a estudiantes ha dado resultados. Es molesto para los alumnos y cuestionado por muchos padres de familia.
Pero es necesario. Más vale prevenir que lamentar, como dice el viejo refrán.




