Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
La depresión afecta de manera desproporcionada a las mujeres en Tamaulipas al registrar 2,191 de los 2,927 casos documentados en los primeros once meses de 2025, lo que equivale al 74.8% del total, frente a 736 hombres, apenas 25.1%, informó la Secretaría de Salud federal en su boletín epidemiológico más reciente.
Esta brecha coincide con las tendencias nacionales e internacionales. Organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud señalan que la depresión es entre 1.5 y 2 veces más frecuente en mujeres, debido a factores biológicos, hormonales y psicosociales que aumentan su vulnerabilidad a lo largo de la vida adulta.
En México, la propia Secretaría de Salud estima que 3.6 millones de adultos padecen esta enfermedad, con mayor prevalencia femenina.
El boletín epidemiológico advierte que la depresión es un trastorno neurológico de alto impacto social, capaz de alterar el estado de ánimo, el sueño, la concentración y la productividad, además de representar una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Expertos coinciden en que la detección temprana es clave, ya que muchos casos permanecen ocultos o se confunden con estrés o desgaste cotidiano, lo que retrasa su tratamiento.
Además de los casos de depresión, Tamaulipas registra 357 pacientes con enfermedad de Parkinson, cifra distribuida casi de manera equilibrada entre 184 hombres y 173 mujeres, así como 99 casos de Alzheimer, de los cuales 60 corresponden a mujeres y 39 a hombres, manteniéndose también aquí una mayor prevalencia femenina.
La carga que representan estas enfermedades neurológicas para el sistema de salud estatal es creciente. No solo implican atención especializada, sino también acompañamiento familiar, servicios de rehabilitación, seguimiento médico constante y programas de salud mental que siguen siendo insuficientes en diversas regiones del país.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias recomiendan acudir a valoración médica ante cualquier síntoma de depresión u otros trastornos neurológicos, con el fin de recibir diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado.
La tendencia ascendente de estos padecimientos, y su impacto especialmente fuerte en mujeres, confirma la necesidad de reforzar las estrategias públicas de prevención, atención y educación en salud mental.




