Por Rogelio Rodríguez Mendoza/ Noticentro.mx
“A nivel nacional nos han etiquetado que hay un tinte político detrás de esto, y por supuesto que no”, afirmó, Ángel Lara Martínez, al responder a las versiones que buscan deslegitimar las protestas de los agricultores en Tamaulipas.
Los productores niegan ser instrumento de partido alguno y sostienen que sus manifestaciones tienen un origen estrictamente económico y social.
Lara Martínez, secretario de la Liga de Comunidades Agrarias, lamentó que se pretenda reducir el malestar del campo a intereses partidistas, cuando en realidad la movilización nace del hartazgo acumulado por años de enfrentar precios bajos, deudas crecientes y un abandono institucional cada vez más evidente.
“Esta es una manifestación genuina y auténtica que busca mejorar las condiciones del campo”, enfatizó.
El dirigente explicó que la narrativa que los acusa de responder a partidos solo desvía la atención del verdadero problema, que es la inviabilidad económica de miles de parcelas en el estado.
Señaló que cualquier productor puede explicar que su preocupación central no es la política, sino lograr que su cosecha alcance para recuperar la inversión y sostener a su familia.
En este contexto, adelantó que las protestas continuarán mientras no existan respuestas claras a las demandas del sector.
Subrayó que los agricultores están dispuestos a dialogar, pero no a suspender las movilizaciones sin compromisos concretos que atiendan la crisis productiva que atraviesan.
En Tamaulipas, el descontento ha derivado en bloqueos y manifestaciones en regiones clave como San Fernando, González y El Mante, donde los productores exigen precios de garantía más altos para sorgo y maíz, subsidios al diésel y fertilizantes, así como frenar importaciones que deprimen el mercado local.
Las afectaciones económicas de la última temporada agrícola han detonado una presión social sin precedentes en los últimos años.
A nivel nacional, la inconformidad se replica en diversos estados, donde organizaciones campesinas reclaman la ausencia de apoyos federales, la volatilidad de los precios y un entorno de incertidumbre que amenaza la producción de granos básicos.




