Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Ninguna estrategia nacional de seguridad funcionará mientras las policías locales sigan desprotegidas, mal pagadas y sin capacitación suficiente, advirtió la organización no gubernamental, México Evalúa, al señalar que los cuerpos estatales son la verdadera primera línea de defensa frente al crimen organizado, pero operan con bajos salarios, escaso equipamiento y mínima articulación con las fiscalías.
Subrayó que las cifras del Censo Nacional de Seguridad Pública Federal y Estatal 2024, elaborado por el INEGI, son contundentes: sin policías locales bien pagadas, capacitadas y equipadas, no habrá pacificación posible.
De acuerdo con el análisis de México Evalúa, el 61.3% de los elementos estatales percibe un sueldo inferior al recomendado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que debería oscilar entre 10,600 y 21,600 pesos mensuales. La precariedad laboral, señala, provoca alta rotación de personal y limita la profesionalización de las corporaciones.
El organismo recordó que publicó la iniciativa “Ruta para la Dignificación Policial”, donde plantea mecanismos sostenibles de financiamiento para mejorar las prestaciones y estabilidad laboral de los policías, considerando que dignificar el servicio no es un lujo, sino una urgencia nacional.
Otro hallazgo del estudio es que las policías locales realizan el 97.7% de las detenciones y puestas a disposición ante el Ministerio Público —más de 420 mil casos durante 2024—, mientras que la Guardia Nacional apenas participó en menos del 3%.
Pese a ello, la narrativa oficial y la asignación presupuestal siguen privilegiando a las fuerzas federales, relegando a las corporaciones estatales que, en los hechos, sostienen el trabajo operativo diario contra la impunidad.
México Evalúa advierte que sin coordinación efectiva entre policías y fiscalías estatales, la mayoría de las detenciones terminan en expedientes archivados o sin sentencia, lo que perpetúa la impunidad y debilita la confianza ciudadana en las instituciones.
En materia de riesgo operativo, el estudio revela que en 2024 se registraron 1,039 enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y civiles armados, y en 755 casos (72.7%) participaron policías estatales.
Este dato confirma que son las corporaciones locales las que enfrentan cotidianamente el poder de fuego del crimen organizado, a menudo con equipamiento limitado y sin protocolos uniformes para el uso de la fuerza.
El documento señala que el discurso gubernamental suele atribuir la capacidad de contención únicamente a las Fuerzas Armadas, cuando la evidencia demuestra que son las policías estatales las que arriesgan la vida a diario en territorio.
La ong plantea que el fortalecimiento de las policías locales debe basarse en tres pilares esenciales: salarios competitivos, capacitación continua y equipamiento adecuado.
Además, enfatiza la necesidad de una coordinación más fluida entre corporaciones locales, Guardia Nacional y fiscalías, a fin de garantizar reacciones rápidas y procedimientos sólidos que no queden en la impunidad.
El estudio concluye que la seguridad nacional solo será sostenible si se reconoce a las policías locales como eje del sistema de seguridad y justicia. Ignorarlas —añade— equivale a seguir transitando por un camino fallido.
“Son las policías locales quienes contienen el crimen, quienes reducen la impunidad y quienes enfrentan de frente a las organizaciones criminales. Hablar de pacificación sin ponerlas al centro es, simplemente, un autoengaño”, resume el análisis.




