Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Más de 300 tamaulipecos se quitaron la vida en 2024, lo que equivale a una tasa de 6.2 suicidios por cada 100 mil habitantes. La cifra coloca al estado en un nivel medio-alto dentro del mapa nacional y confirma que la tragedia avanza sin freno.
En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, celebrado este 10 de septiembre, las estadísticas del INEGI evidencian que el fenómeno golpea con fuerza a Tamaulipas, con un patrón que afecta principalmente a hombres y jóvenes en edad productiva.
El grupo más vulnerable es el de 15 a 29 años, que concentró casi el 40 % de los casos registrados. Son adolescentes y jóvenes que enfrentan presiones familiares, escolares y económicas, y que ven en la muerte la única salida.
Por género, la brecha es brutal: los hombres tamaulipecos registran una tasa cercana a 11 muertes por cada 100 mil habitantes, mientras que en mujeres apenas supera las 2.5. El suicidio se ha convertido en una tragedia eminentemente masculina.
El hogar es el escenario más frecuente. En más de dos terceras partes de los casos, la víctima se quitó la vida en su vivienda, reproduciendo la media nacional de 68.9 %, lo que refleja el carácter íntimo y silencioso de esta problemática.
En cuanto a los métodos, el ahorcamiento o sofocación fue la vía más utilizada en Tamaulipas, con más del 80 % de los casos, seguido por armas de fuego y envenenamiento. La disponibilidad de medios letales y la falta de atención psicológica son un detonante fatal.
El perfil educativo de las víctimas también ofrece pistas: la mayoría tenía secundaria o bachillerato concluidos, un segmento de población atrapado entre la falta de oportunidades laborales y la imposibilidad de continuar con estudios profesionales.
En el panorama nacional, la tragedia es mayor. Durante 2024 se registraron 8,856 suicidios en personas de 10 años y más, lo que representa una tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes, la más alta en los últimos diez años .
Los grupos de edad más afectados fueron el de 30 a 44 años, con una tasa de 10.7, y el de 15 a 29 años, con 10.2, reflejando que la crisis golpea a los sectores jóvenes y productivos .
En la diferencia por género, el INEGI documenta que los hombres registraron 11.2 muertes por cada 100 mil habitantes, frente a 2.6 mujeres, confirmando la vulnerabilidad masculina a nivel nacional .
El método predominante en México fue el ahorcamiento o sofocación, con más del 85 % de los casos, seguido por armas de fuego (5.6 %) y envenenamiento (5.1 %) .




