Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
A diez años de la creación de la Ley General de Víctimas (LGV), el sistema que debía garantizar atención, reparación y justicia para miles de personas agraviadas en México está colapsado, desarticulado y, en muchos casos, reducido a simulación.
Así lo advierte un estudio realizado por Causa en Común, que radiografía el abandono institucional del Sistema Nacional de Atención a Víctimas (SNAV) y su brazo operativo, la CEAV.
El informe revela que, tras una década de vigencia de la ley, no existe siquiera una definición operativa clara de quién es víctima. La falta de criterios homologados ha permitido que la atención se reparta de forma discrecional, sin estrategia ni control.
Además, el estudio señala la ausencia total de voluntad política: el presidente Andrés Manuel López Obrador nunca convocó al Pleno del SNAV durante su sexenio, y el reglamento de la ley no ha sido actualizado.
Hoy por hoy, la CEAV opera prácticamente como una oficina aislada, sin convenios con instituciones clave como Salud, Bienestar o el INM.
Los recortes presupuestales han agravado el deterioro. El Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral fue eliminado en 2020, y el número de asesores jurídicos está por debajo de la mitad de lo que establece la ley. De 10 mil víctimas registradas en 2019, el número cayó a poco más de 6 mil en 2022.
La CEAV, sobrepasada y sin recursos, apenas brinda apoyos inmediatos —traslados, alimentación, alojamiento— mientras los casos por violaciones graves a derechos humanos siguen sin una reparación real. De 13 mil medidas otorgadas en 2022, solo 20 correspondieron a ese tipo de delitos.
Peor aún, la institución acumula 405 quejas ante la CNDH desde su creación. Más del 70% han sido calificadas como violaciones a derechos humanos. Solo en 2022 se presentaron 60 quejas contra la CEAV.
Causa en Común propone una reestructuración profunda del sistema: definir con precisión a las víctimas, relanzar el SNAV con autonomía, dotar de presupuesto multianual a la CEAV y crear una Comisión de la Verdad que ayude a reconstruir la confianza. Pero mientras no exista voluntad política, las víctimas seguirán cargando solas con el peso de sus tragedias.




