Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
“No les sube agua al tinaco. Yo no tengo la culpa”, les gritó la diputada de Morena, Casandra Priscila de los Santos Flores, a sus pares del PAN, quienes protestaban por la aprobación de dos dictámenes de reforma a la ley interna del Congreso del Estado, uno de ellos para “blindar” de un eventual despido a los trabajadores del Poder Legislativo.
El insulto enardeció todavía más a los panistas, quienes acusaban que se trataba de un fraude, y adelantaban que impugnarían los dictámenes ante los tribunales.
Desde que la Diputación Permanente tuvo su junta previa, para designar a quienes integrarían la mesa directiva del Pleno que conduciría la sesión extraordinaria, convocada para este jueves, se anticipaba una asamblea de escándalo.
Los panistas no pudieron contener la euforia, ni lograron atender aquel principio de que, hay que tener humildad en la victoria, porque desde que arribaron al recinto comenzaron a bullear a los legisladores de Morena, por el fallo del Tribunal Electoral que le regresó al PAN la presidencia de la Junta de Coordinación Política.
“Fuera, fuera, fuera”, se desgañitaban los diputados del partido blanquiazul, Carlos Fernández Altamirano, y sus compañeras, Mirna Flores Cantú, Lidia Martínez Flores e Imelda Sanmiguel Sánchez, mientras el presidente de la Diputación Permanente, Humberto Prieto Herrera, los llamaba al orden.
En medio del griterío pudo designarse a la mesa directiva. Morena impuso como presidente al mismo Prieto Herrera, y como secretarios al también morenista, Isidro Vargas Fernández y a la diputada sin partido, Linda Mireya González Zúñiga. Al PAN no le dieron ningún asiento.
De nada valieron las protestas incesantes desde el ala blanquiazul. “Nada más acaten lo que resolvió el Tribunal. Es todo”, exigía a todo pulmón la reynosense, Mirna Flores Cantú, secundada por el priista, que en realidad es panista, Ángel Covarrubias, que nunca se cansó de argumentar a gritos que : “esto es ilegal. No tienen vergüenza”.
Tan pronto fue aprobada, con el voto en contra del PAN, el acta con la que la Diputación Permanente convocó a la sesión extraordinaria, y en la que estaban enlistados 16 dictámenes, Prieto dio celeridad a los trabajos parlamentarios. Puso oídos sordos a las acusaciones sobre la presunta ilegalidad de la plenaria.
La primera en subir a tribuna fue la riobravense, Casandra de los Santos Flores. Lo hizo para leer el dictamen que adiciona el artículo 66 sexies a la ley del Congreso, con el cual se protegerá de un eventual despido al secretario general, a los jefes de departamento, jefes de unidad y auxiliares dictaminadores. Únicamente podrán ser removidos con el voto de las dos terceras partes de los integrantes del Pleno.
También propuso hacerle un agregado al dictamen, entre otras cosas para que la vigencia del decreto sea inmediata.
El panista, Carlos Fernández Altamirano, subió a tribuna para descalificar la acción legislativa.
“Este dictamen es un fraude. Es totalmente ilegal. Únicamente quieren saciar su apetito electoral” acusó.
De inmediato, Prieto Herrera sometió a votación el dictamen. Fingió sordera ante los gritos de diputadas como, Imelda Sanmiguel Sánchez, quien le exigía la palabra.
Fue hasta que el dictamen se aprobó que le dio el uso de la voz a la panista, quien enojada le advirtió: “Has estado ignorando a cada uno de los diputados y eso es violencia política. Te vamos a denunciar”.
“Es que si no gritaran tanto si podría escucharlos. Guarden compostura. Si no gritaran sería más fácil saber si quieren hablar o quieren pelear”, respondió con sarcasmo el morenista.
Sanmiguel Sánchez hizo un llamado a los trabajadores del Congreso, “para que no se presten a las atrocidades de Morena, porque también van a salir afectados. Este dictamen se va a tumbar”.
La diputada de Morena, Casandra de los Santos Flores, regresó a tribuna para presentar otro dictamen de reforma al artículo 29 la ley del Congreso, presuntamente solo para garantizar un lenguaje inclusivo.
Ante el aumento de las protestas de los panistas, les advirtió: “Dejen de gritar para que entiendan. No les sube agua al tinaco y yo no tengo la culpa”, les dijo, riendo.
Cuando apenas se desahogaba el cuarto de los 16 dictámenes agendados, ya solo quedaban tres diputados en el Pleno, por lo que Prieto Herrera dio por terminada la sesión por falta de quórum. Para efectos del interés de Morena, el objetivo de la sesión se había cumplido: aprobar el blindaje para los funcionarios del Congreso. No tenía caso seguir los trabajos.
La Diputación Permanente fue convocada a sesión para las 16 horas de este viernes.
Hasta las 20 horas, Morena no había acatado la sentencia del Tribunal Electoral, que ordena restituir en la presidencia de la Jucopo al panista, Félix Fernando García Aguiar, en lugar de la diputada morenista, Úrsula Patricia Salazar Mojica.
Los magistrados electorales dieron un plazo de 24 horas para el acatamiento de su resolución, que vencen este viernes.




