Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
En Tamaulipas, los estudiantes de pedagogía, psicología, educación especial y otras afines, podrían ser habilitados como “maestros sombra”, que apoyen en su educación a niños autistas o con otra discapacidad que les limite el proceso de aprendizaje.
Lo anterior ocurrirá en caso de que sea aprobada una reforma a la Ley de Educación de Tamaulipas, propuesta por la diputada de Morena, Casandra Priscila de los Santos Flores.
Dicha reforma consiste en facultar a la Secretaría de Educación del Estado, para que firme convenios con las universidades que imparten las licenciaturas en Psicología, Pedagogía, Educación especial, Servicio Social y demás afines, para que los estudiantes puedan prestar su servicio social en las escuelas de educación básica como maestros sombra”.
Según la organización Autismo Ciudad de México, el “maestro sombra” es un «Auxiliar académico, asistente de inclusión, maestra/o de apoyo, maestra/o guía, acompañante terapéutico o en el caso de escuelas especiales en otros países se les dice maestra/o integrador/a.
En algunas entidades del país, como Baja California, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, imparte el curso teórico práctico “Maestro Sombra”, para el manejo conductual de niños con discapacidad intelectual y/o trastornos del desarrollo neurológico, desde el 2020.
“En muchas ocasiones para alcanzar los objetivos de crecimiento educativo, se cree que es necesario invertir miles de millones de pesos, cuando lo más importante es la voluntad de los gobiernos y las instituciones” señaló la morenista.
La medida es urgente, dijo, porque “la realidad nos muestra que en nuestro país, las niñas, niños, adolescentes y jóvenes con discapacidad, recorren un camino difícil para acceder a la educación”.
Explicó que, para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), asistir a la escuela puede ser un gran reto, no solo por las características propias del espectro, sino también por la falta de apoyo, lo que de paso frustra a las familias porque las escuelas no reconocen ni apoyan las necesidades de los niños con autismo.




