Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
El Gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador, ondea con orgullo la bandera del aumento al salario mínimo.
En 2018 se pagan 88.36 pesos por día trabajado y en 2019 se incrementará a 102.68 pesos, lo cual representa un aumento del 16.2 por ciento.
Para entidades fronterizas como Tamaulipas el incremento será mayor. El salario mínimo en la frontera con Estados Unidos será de 176.73 pesos.
Si nos atenemos a la frialdad de las cifras, efectivamente el aumento al salario mínimo no tiene precedente. Es histórico, sí.
Sin embargo, la realidad es que el dichoso incremento salarial no deja de ser un espejismo. Con todo sigue siendo un insulto, una burla para el pueblo mexicano.
¿O alguien cree realmente que una familia , por más pequeña que sea, puede vivir con 1,540 pesos quincenales? Quien diga que sí, se autoengaña.
Con los niveles de inflación que padece el país, y su consecuente encarecimiento de los productos de la canasta básica y otros bienes o servicios necesariamente obligados para subsistir, como agua y electricidad, pretender que una familia subsista con 102.68 pesos al día, es una aberración.
Por eso me parece un absurdo que el Gobierno federal intente vendernos ese dichoso aumento salarial como un gran logro. No hay tal.
No señores del Gobierno. Lo que ustedes han hecho al aumentar el salario mínimo es apenas reducir un poquito los rezagos que se generaron, por la tacañería y el amasiato con las mafias empresariales, por parte de los anteriores gobiernos.
Insisto: es verdad que el aumento al salario mínimo pueda parecer mucho, pero es no significa que sea suficiente.
Basta voltear hacia el vecino país del norte para entender los rezagos salariales que padece México. En Estados Unidos, el promedio por hora de un trabajador es de 200 pesos, lo que significa que por una jornada laboral de ocho horas anda recibiendo alrededor de 1, 600 pesos al día, ¡lo mismo que gana un trabajador mexicano a la semana!
Sobrará quien nos diga que es un exceso y un absurdo compararnos con Estados Unidos. Y si, tal vez tengan razón porque hay un abismo de diferencia entre una economía y otra, pero de cualquier forma la brecha salarial entre lo que se paga allá y acá es enorme.
La referencia la use solamente para explicarle porque sostengo que el Gobierno mexicano no tiene nada que presumir con su aumentito salarial, y porque creo que se está burlando de los millones de trabajadores que siguen ganando el salario mínimo.
Coincido con quienes han calificado el aumento salarial como una mentada de madre. Efectivamente eso es: un insulto maternal.
CARTA MORENA.- El exdiputado priista, Ricardo Rodríguez Martínez, podría ser una de las cartas fuertes que Morena postulará por Victoria en la elección del dos de junio próximo.
Si el hecho se confirma, el PAN y el PRI van a tener que aplicarse muy seriamente para poder competir, porque el abogado nativo de la Mainero tiene un enorme capital político en todos los sectores de la capital.
Rodríguez Martínez es un hombre probo y comprometido con las causas sociales, sobre todo con aquellos más desprotegidos, lo cual le abriría las puertas para llegar a la siguiente legislatura.
ASI ANDAN LAS COSAS.



