Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA
La reciente resolución del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, (SNTE), de aplazar hasta 2027 la renovación de la Sección 30 en Tamaulipas, complicará, sin duda, la polarización entre los grupos que desde hace meses se disputan el control del comité seccional.
Y es que, para la mayoría de los protagonistas de esa disputa por el liderazgo magisterial hay el convencimiento de que desde la dirigencia nacional del sindicato se decidió proteger y blindar a Arnulfo Rodríguez Treviño
Consideran que el propio dirigente tamaulipeco y su grupo sabían de la resolución que se estaba “cocinando”.
“Por eso sus desplantes y sus declaraciones minimizando y hasta burlándose de quienes, como Enrique Meléndez, exigían que se respetaran los tiempos electorales y que se emitiera en tiempo y forma la convocatoria para renovar el comité seccional en diciembre próximo”, nos detalló uno de los profesores involucrados abiertamente en la contienda.
Para decirlo con claridad, Arnulfo sabía que Alfonso Cepeda Salas iba a aplazar la elección hasta 2027, lo cual explicaría la tranquilidad con la que enfrentó durante semanas los reclamos de sus adversarios, quienes insistían públicamente en que se convocara a la renovación de la dirigencia conforme a los tiempos legales.
El argumento utilizado para justificar el aplazamiento fue que con ello se evitará que el proceso magisterial se empate con la elección constitucional de 2027, y se impedirá así que el “SNTE se utilice como botín político».
Por supuesto que es un argumento que mueve a risa, porque desde hace muchos años el SNTE ha sido eso precisamente: “botín político” del partido en el poder.
Además de que, la renovación del comité seccional pudo realizarse con suficiente anticipación para impedir cualquier cruce entre ambas elecciones: la constitucional y la magisterial.
En realidad, las razones de fondo parecen ser de otra naturaleza, difíciles de probar, incofensables, pero fáciles de imaginar para quienes conocen las entrañas del sindicalismo magisterial y saben que en ese terreno pocas decisiones de semejante tamaño se toman por simple casualidad.
Lo que sí queda bastante claro es que la popularidad de Rodríguez Treviño atraviesa por uno de sus peores momentos y que poco queda de aquel dirigente que regresó a la Secretaría General de la Sección 30 con un respaldo casi arrollador y con enormes expectativas entre los trabajadores de la educación.
Basta preguntarle a cualquier maestro que no forme parte de la estructura sindical para medir la pérdida de simpatías, porque quienes mantienen una defensa abierta de Arnulfo son, en buena medida, aquellos que ocupan alguna cartera dentro del comité seccional, forman parte de su grupo político o han resultado beneficiados durante su gestión.
Pero entre el magisterio de base existe una creciente sensación de desencanto porque muchos profesores consideran que los beneficios prometidos por el veterano dirigente, nativo del municipio de Villagrán, se fueron quedando en el discurso y que aquella expectativa de recuperar derechos, prestaciones y fuerza frente a la autoridad educativa no terminó por concretarse como esperaban.
Ese desgaste ayuda también a entender por qué el aplazamiento de la elección cayó tan mal entre los grupos opositores, porque mientras Arnulfo gana tiempo para recomponer su estructura, recuperar terreno y operar políticamente, sus adversarios ven cómo se alarga una gestión que ellos consideran agotada.
El punto es que la polarización seguirá creciendo en los días y meses por venir, con el añadido de que ahora el enojo de los inconformes ya no se concentra únicamente en Rodríguez Treviño, sino también en el dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, a quien señalan de haber privilegiado la permanencia del actual comité en vez de fortalecer la vida democrática del sindicato.
En suma: Arnulfo ganó tiempo, eso es indiscutible. Pero está por verse si esos meses adicionales le alcanzarán para recuperar el terreno perdido porque una cosa es prolongar una dirigencia desde arriba y otra muy distinta reconstruir el respaldo desde abajo, justamente donde hoy parece estar el mayor problema para el veterano líder magisterial.
EL RESTO.
PRIMERO LA FAMILIA.-Decíamos la semana pasada que para algunos funcionarios públicos, como Héctor, «El Calabazo», Joel Villegas, la elección del 2027 será la última oportunidad para continuar ascendiendo la escalera del poder político.
Al día, siguiente, el secretario General de Gobierno salió a descartar que vaya a buscar estar en la boleta electoral.
Aunque no dijo más allá de eso, queda claro que Villegas invertirá todo su capital político para apoyar a su esposa, Malena Rodela, en sus aspiraciones de convertirse en la próxima alcaldesa de Morena en Río Bravo. Primero la familia.
De hecho, nos dicen que la señora Rodela es la mejor posicionada en el electorado de ese municipio y por lo tanto la única que garantiza arrebatarle al PAN el gobierno municipal.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.



