Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
El poder político es una enfermedad letal para quienes la adquieren. No te quita la vida pero si te mata el alma.
Su efectos son tan obvios que quienes se contagian no pueden ocultarlo.
El principal síntoma de los enfermos es una especie de mutación de la personalidad, que se activa tan pronto y asumen el cargo. Y no importa que sea una encomienda chiquita, mediana o grande.
¿A poco usted no ha tenido un amigo, conocido o pariente, que apenas le dan un cargo público y se transforma?
Como periodistas somos testigos de abundantes casos, sobre todo en el inicio de una administración, sea municipal, estatal o federal, o en la renovación de la legislatura local.
Estamos tan acostumbrados a esas historias que hasta risa nos da ver como de pronto hay quienes cambian hasta su modo de hablar.
Apenas cobran su primer sueldo y comienzan a vestir ropa de marca, a usar los más caros perfumes, hacen que les asignen una camioneta último modelo, y si pueden piden guaruras. Se convierten en auténticos “pirurris” , obviamente al amparo del presupuesto público.
La referencia más cercana la tenemos con los nuevos alcaldes.
Por ejemplo, este lunes reciente, en el inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones del Congreso del Estado, vi llegar al recinto legislativo a varios de los recién estrenados ediles.
Apenas tienen unas horas de haber rendido protesta pero ya caminan y sonríen diferente. Su lenguaje corporal los evidencia.
Cuando andaban en campaña saludaban a todo mundo. Se desvivían con los reporteros y no desaprovechaban oportunidad para opinar de cualquier tema. El chiste era salir en los medios.
Hoy en cambio le sacan la vuelta a los periodistas. El lunes, a su llegada al Congreso del Estado, el alcalde de Victoria, Xicoténcatl González Uresti, se negó a atender el llamado de los reporteros . Muy apenas volteo a verlos, les lanzó una sonrisa , levantó la mano y siguió su camino.
Curiosamente la cura para la enfermedad es la misma que la provoca: Los enfermos se alivian cuando pierden la investidura de servidor público.
Tan pronto y dejan el cargo retoman su personalidad de antaño. Te vuelven a saludar, caminan y hablan normal, y se vuelven sencillos y humildes en su trato con los demás.
“Es naturaleza humana” comentó un compañero periodista. Y sí, tiene razón, pero eso no impide que uno ría de esa mutación que en algunos casos hasta resulta cómica.
EL RESTO.
GRADUACION.- El gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, apadrinó a la primera generación de licenciados en Ciencias Policiales egresados de la Universidad de Seguridad y Justicia.
Durante el evento realizado en el Polyforum Victoria, el mandatario entregó sus constancias de acreditación de la carrera a 51 nuevos profesionistas e igual hizo con 98 cadetes que cumplieron con el curso de formación para ser parte de la Policía Estatal Preventiva
“Ustedes forma parte de una nueva generación de policías estatales, donde
“Los tamaulipecos estarán depositando su confianza en ustedes, confiando también de que las cosas seguirán mejor, en mi tendrán un aliado para restablecer el orden, la paz y el estado de derecho” les dijo.
El hecho merece destacarse porque durante lo que va del año suman casi mil elementos los egresados de la Universidad de Seguridad y Justicia, la cifra más grande en cualquier otra administración estatal.
ASI ANDAN LAS COSAS.




