Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Que siempre no. Bajo el argumento de que “hay dos propuestas y deben ponerse de acuerdo para lograr un consenso”, la Diputación Permanente no reveló éste miércoles, como estaba previsto, la lista de los Secretarios de la administración estatal que habrán de comparecer ante el Congreso del Estado para la glosa del segundo informe de actividades del gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca.
La realidad es de que los diputados no tienen prisa en nominar a los candidatos toda vez que las comparecencias serán hasta que arranque el segundo periodo ordinario de sesiones, que es el uno de octubre. Para qué presionarse si tiempo es lo que les sobra.
Ese pretexto de que, “no se han puesto de acuerdo” porque los legisladores de oposición quieren citar a Secretarios que ya comparecieron el año pasado y la bancada del PAN propone “que vengan los que no han venido”, no tiene sustento porque al final comparecerán los que decidan los panistas sin importar el pataleo de los opositores. Para eso son mayoría.
Pero más allá de quienes vayan a comparecer, lo que deberían estar buscando los diputados es la forma de lograr que la Glosa sea un productivo ejercicio de análisis del documento gubernamental, que les permita obtener información para luego traducirla en acciones legislativas que abatan rezagos o hagan más eficiente el ejercicio gubernamental.
Ese debería en teoría el propósito de la Glosa, pero lamentablemente las comparecencias han sido un mero trámite parlamentario para cumplir con lo que mandata la Constitución Política y las leyes. No dejan ningún beneficio y por el contrario representan un gasto presupuestal inútil.
Con más de una década cubriendo como periodista la fuente legislativa, me queda claro que las comparecencias son un mero show mediático, donde el Secretario acude ante los legisladores solamente para cumplir con un protocolo.
Mucha culpa de eso la tienen los mismos diputados porque la participación de muchos en ese ejercicio de análisis es de pena ajena, de risa loca, por el contenido y calidad de las preguntas que hacen a los comparecientes.
¿Cuántos arbolitos se sembraron en el estado durante el año de evaluación”, le preguntó un legislador a un Secretario de Desarrollo Rural hace algunos meses, desatando las risas de todos los que estábamos en el área de prensa.
Preguntas como esas suelen darse en las comparecencias. Por eso le digo que bastante culpa de lo inútil de la Glosa es de los mismos diputados, porque si se lo propusieran obtendrían muchos beneficios para sus representados.
Nos gustaría que ésta vez las cosas fueran diferentes, pero lo veo muy difícil.
ASI ANDAN LAS COSAS.




