Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Por enésima ocasión el tema de la legalización de la marihuana es colocado en el centro del debate nacional. Esta vez fue el Secretario de Turismo del Gobierno federal, Enrique de la Madrid, quien hizo la propuesta, bajo el argumento de que es la mejor forma de inhibir la delincuencia y la violencia que genera el narcotráfico.
El funcionario federal propone permitir la producción, venta y consumo de la droga, en los destinos turísticos de Cancún y Los Cabos, como una especie de plan piloto que posteriormente podría generalizarse a todo el territorio nacional.
Sin embargo, por más que intento encontrarle lógica a la sugerencia no lo logro, por varias razones. Para empezar, la marihuana dejo de ser desde hace muchos años la principal droga de consumo en el país. Hoy es superada con mucho por la cocaína y otras drogas sintéticas.
No es ningún secreto que , en cuestión de drogas, el principal negocio para los narcotraficantes es el tráfico de cocaína, muy por encima de la marihuana.
Por otra parte, la violencia delincuencial que asfixia a la mayor parte de los mexicanos está siendo generada no precisamente por narcotraficantes, sino por grupos del crimen organizado que han diversificado sus actividades. El tráfico de drogas es una de esas actividades, pero igual se dedican al secuestro, a la trata de blancas, cobro de piso y robo, entre otros delitos.
Bajo ese contexto, suponer que legalizando la marihuana se va a disminuir la inseguridad pública es una idea fantasiosa. Tal vez sea una buena idea para evitar que quienes la consuman sean penalizados, pero suponer que será la solución a la delincuencia es absurdo.
El Secretario de Turismo usa como sustento a su tesis, el argumento de que en muchos estados de Estados Unidos el uso legal de la marihuana ya es una realidad como estrategia para combatir el crimen organizado.
Y sí, es cierto, solamente que la cultura de los vecinos es muy diferente a la nuestra. Allá son muchos más los que respetan la ley mientras que acá la impunidad es una regla social.
No Don Enrique. No es eliminando delitos como se va a frenar o acabar con la delincuencia en México. El problema requiere soluciones más de fondo.
Soy un convencido de que tanta delincuencia tiene dos orígenes principales: uno, es la falta de cultura de obediencia a la ley, y dos, es la ineptitud que han mostrado los Gobiernos para aplicar esa misma ley.
Entonces, si realmente queremos recuperar la paz y la tranquilidad como país, el Gobierno debe comenzar por educar a los niños sobre la importancia del respeto a las leyes y las consecuencias que enfrentaran en caso de no hacerlo.
Además, debe tatuarse en el cerebro de esas nuevas generaciones, valores como el respeto, la responsabilidad, la honestidad, y muchos más.
Todo ello debe ir de la mano de una férrea decisión de mano dura por parte del Gobierno de castigar a quien comete un delito, por más pequeña que sea la infracción.
Aunque hay a quienes les parece una exageración, creo que la tolerancia cero en la violación a la ley debe ser una alternativa mejor que andar pensando en legalizar la marihuana.
EL RESTO.
Hacia dentro de panismo tamaulipeco, están cerca las definiciones en las candidaturas por las alcaldías, y efectivamente, el único seguro para que busque la reelección es el Presidente Municipal de Nuevo Laredo, Enrique Rivas Cuéllar.
Es así porque el sondeo que mando realizar el PAN coloca al alcalde fronterizo como el mejor cuadro con el que puede competir el partido para mantenerse en el poder municipal.
ASI ANDAN LAS COAS.
roger_rogelio@hotmail,com




