Por Martín Sánchez Treviño
Los priistas tamaulipecos estuvieron de fiesta por la visita de su precandidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, los dirigente prácticamente no durmieron, el flamante vocero dejo el reposo por prescripción médica para incorporarse a las tareas relacionadas con la visita a la capital cueruda. En corto, el precandidato habló con empresarios, ganaderos, agricultores, y constructores. A los primeros los invitó a crear las condiciones para atraer la inversión a estas tierras que presumió haber conocido cuando estuvo al frente de la financiera rural.
Hablo de la necesidad de mejorar la red carretera tamaulipeca, para el Campo dijo que es menester promover inversiones y diversificar la actividades con una mezcla del turismo cinegético. Los asistentes, se mostraron complacidos de la propuesta del aspirante presidencial.
Asimismo ante los priístas, su discurso quiso tomar peso, pero lo perdió cuando puso el dedo en la llaga, con aquella expresión de que “Unidos en Tamaulipas estamos listos para sacarnos la espina, listos para ganar”, corrigió casi enseguida después de percibir las caras largas del candidato perdedor Baltazar Hinojosa.
Dijo que por dos razones vino a Tamaulipas; una, para que le ayuden a convertirse en candidato del PRI y la alianza Verde y Panal, la segunda razón fue para pedirles que presenten aspirantes a candidatos con perfiles y con propuestas definidas.
A los aproximados 2 mil priístas reunidos en un campo neutral les dijo que el crimen es igual o equivalente a castigo y que la delincuencia no sea una alternativa para los tamaulipecos, para los que ofreció seguridad, empleo y servicios. Y fue entonces cuando remató, con la expresión de que “en Tamaulipas se sacaran la espina”.



