Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
“Te escuchas muy optimista”, me dijeron éste lunes, medio en serio y medio en broma, tres compañeros periodistas con los que comparto espacio en un programa de radio, cuando conocieron mi opinión sobre el primer año de administración del gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca.
No les convenció del todo que, dentro de mis consideraciones señalara que, para mi, el gobierno panista logro una calificación aprobatoria en los primeros doce meses de ejercicio.
Es innegable, les expliqué, que falta mucho por hacer y la deuda sigue siendo muy grande en rubros como la seguridad pública y la procuración de justicia, pero con todo y ello en esas dos áreas hay avances evidentes.
Seria absurdo intentar negar que la violencia delincuencial sigue imparable incrementando día a día la cifra de víctimas, y que el miedo nos continua asfixiando como sociedad, pero tampoco se puede ocultar que el gobierno cabecista está mostrando verdadera decisión para atacar el fenómeno.
Y ese ya es un gran avance tomando en cuenta la estrategia de dejar hacer y dejar pasar que aplicaron los gobiernos priistas.
Hoy vemos a una Secretaría de Seguridad y a una Procuraduría General de Justicia bastante activas, con arrestos diarios de presuntos delincuentes , en un hecho que no se veía desde hace muchos años.
Es verdad, la inseguridad pública nos sigue asfixiando, pero queda claro que los delincuentes ya no tienen cancha libre para dirimir sus diferencias o defender sus territorios, porque ahora si hay una policía que actúa.
Como era natural en una entidad donde es la primera vez que gobierna un partido distinto al PRI, y por lo cual había que romper inercias y vicios, el arranque de la administración panista fue tambaleante y titubeante.
Sin embargo, al menos durante los últimos cuatro o cinco meses, el trabajo gubernamental en las distintas áreas de Gobierno pareció encarrilarse.
Instancias como la Secretaria de Bienestar Social, la Secretaría de Educación, la Secretaría de Desarrollo Rural, e incluso la Secretaría de Salud, comenzaron a mostrar mejores resultados.
Hay áreas como la Secretaria del Trabajo que definitivamente requerirá de ajustes, que incluyan la titularidad, para que pueda comenzar a dar resultados.
Pero , insisto, en lo general soy un convencido de que el gobierno cabecista ha comenzado a recuperar terreno luego de un inicio en el que prevaleció una especie de desánimo , desesperanza y hasta decepción.
Esperemos que el segundo año de gobierno, que inicia el uno de octubre, sea mucho mejor, y que los resultados comiencen a ser más palpables para los tamaulipecos, sobre todo para los que menos tienen.
Crucemos los dedos para que, el gobierno panista encuentre la fórmula efectiva con la que a ciudades como Victoria les regrese la vida nocturna, y le lleguen inversionistas que detonen la economía a través de espacios laborales abundantes y bien pagados.
A Tamaulipas merece irle bien. Ya es tiempo de que así sea.
ASI ANDAN LAS COSAS.


