Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Sin oposición ninguna democracia es posible. La ausencia de partidos que cuestionen, que presionen al Gobierno en turno para que corrija yerros o para que evite excesos, termina dañando a la sociedad.
De hecho, para el mismo partido en el poder resulta perjudicial que no haya quien le levante la voz, quien le señale deficiencias o ineficiencias.
Pues bien, desde el cinco de junio del 2016, cuando los tamaulipecos expulsaron al PRI del Gobierno para sentar en su lugar al PAN, la oposición partidista en la entidad desapareció.
Desde entonces, partidos políticos como el PRI, PRD, PT, PVEM, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y Morena no se ven ni se oyen. Literalmente pasaron a ser auténticos aviadores del sistema porque se limitan a cobrar sus prerrogativas sin ofrecer nada a cambio.
Se olvidan de que son partidos políticos los 365 días del año y no solo en los procesos electorales cuando, tal cual merolicos, salen a las calles para venderle al electorado remedios fantasiosos para convertir al país en un paraíso.
Así , todos esos institutos populares se han quedado callados frente a situaciones que agobian o repercuten en la sociedad. Por ejemplo, ninguno de ellos ha alzado la voz para reclamar o proponer soluciones en la crisis de salud que padece el Estado.
Menos lo han hecho con el tema de la inseguridad publica, que nos sigue golpeando a pesar de los esfuerzos que desde el Gobierno de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, se hacen para contenerlos.
Ese sometimiento se hace más notorio en el Congreso del Estado, donde las fuerzas políticas opositoras dejan pasar todo, sin importar que sea para bien o para mal de la sociedad.
Ha transcurrido un año de ejercicio de la legislatura y los diputados ajenos a la mayoría panista han sido incapaces de posicionarse como parte de una oposición. No se trata de que se opongan a todo o de que critiquen por criticar, se trata de que asuman realmente ese papel de representantes populares.
Establecer las razones de esa inacción partidista es complicado aunque pareciera que el origen esta en un temor a confrontarse con el Gobierno, lo cual seria lamentable porque ante todo debe prevalecer el interés de los ciudadanos que representan como partidos.
Pero más allá de las razones que tienen en ese estado de sometimiento a las franquicias electoreras, hay que insistir que en toda democracia la existencia de partidos opositores es obligadamente necesaria, porque sin oposición no hay contrapeso para el poder público y en consecuencia se abre la puerta a los excesos o las ineficiencias.
Ojala lo entiendan pronto.
EL RESTO.
Mañana jueves rendirá protesta ante el Congreso del Estado, el Fiscal Anticorrupción de Tamaulipas, Javier Castro Ormaechea.
Esperemos que no le comiencen a surgir historias que pongan en entredicho su honorabilidad, porque hay quienes han deslizado dolosamente datos de una acusación por fraude en una agencia del Ministerio Público de ésta capital.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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