Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Conocí al doctor Rodolfo Torre Cantú, cuando era Jefe de Servicios Médicos del entonces Banrural. Me lo presentó su compadre, Sergio Manautou, en la oficina de Comunicación Social de la misma institución.
Hombre de palabra, sencillo en el trato y siempre dispuesto a ayudar a quien se lo pidiera, el médico cosechó una enorme simpatía entre los tamaulipecos, que le sirvió para construir una exitosa carrera política.
Su paso por el DIF municipal de Victoria y luego por la Secretaría de Salud fue fundamental para acumular un envidiable capital político, suficiente y de sobra para convertirlo en el candidato idóneo del PRI para suceder a Eugenio Hernández Flores en la gubernatura.
No había la mínima duda de que Rodolfo sería el siguiente Gobernador de Tamaulipas, y en lo personal nunca tuve duda, como miles de tamaulipecos, de que sería el mejor mandatario que tendríamos en el Estado.
Pero no, las balas asesinas del crimen organizado frustraron el futuro prometedor para Tamaulipas. El doctor cayó abatido apenas a unas cuantas horas de la elección, junto con su amigo Enrique Blackmore y tres de sus escoltas.
Le cuento de ello porque, éste miércoles se cumplieron siete años del magnicidio y los Gobiernos han sido incapaces de identificar y menos detener a los responsables.
El silencio, la negligencia e ineptitud gubernamental, propician la sospecha de complicidad. Resulta imposible creer que, con toda la fuerza que tiene, el Estado mexicano sea tan inepto.
¿Quién y porque mataron a Rodolfo? Es una pregunta que sigue esperando respuesta. Y lo peor es que todo indica que es una respuesta que nunca llegara.
No se vislumbra el mínimo interés en hacerle justicia al que hubiera sido, quizás, el hombre que tenía la capacidad de rescatar a Tamaulipas de los enormes rezagos de pobreza, desempleo e inseguridad que padece.
EL RESTO.
UNO.- EL déficit de Policías en Tamaulipas es más grave de lo que parecía en un principio. Nuevos datos oficiales apuntan a que se requieren once mil 500 elementos y no nueve mil como se pensaba hasta hace pocos meses.
Desde luego que el hecho preocupa porque por otra parte las autoridades siguen sin hallar el camino para reclutar exitosamente a aspirantes a ingresar a las policías.
DOS.- La alcaldesa de Reynosa, Maki Esther Ortiz Domínguez, interpuso un amparo contra la amonestación que le dictó el Pleno del Congreso del Estado, por haber violado el Código Municipal al designar como funcionarios a personas que incumplían con los requisitos de ley.
Como le decía ayer, la ex Senadora sigue en su posición de pleitista.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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