Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Nunca he sido creyente de la teoría de las llamadas “cortinas de humo”, definidas estas como aquella estrategia del Poder público para aminorar o distraer el efecto social de una medida gubernamental.
Sin embargo, como que en los últimos días comienzo a convencerme de lo contrario.
Como que empiezo a sumarme a quienes atribuyen al Gobierno esa intención malévola de distraernos a los ciudadanos de los verdaderos problemas que nos afectan.
Sobre todo mi posición incrédula con esa teoría de los distractores manipulados comenzó a tambalearse desde que se detonó el asunto del llamado “gasolinazo”.
No es que sea un asunto menor el brutal encarecimiento de los combustibles. Desde luego que fue criminal el alza porque generara una espiral de incrementos en productos y servicios que , como siempre, golpeara a los más vulnerables de la sociedad.
Lo que sucede es que con ese tema del “gasolinazo” la mayoría de los mexicanos nos volcamos a mentarle la madre a Enrique Peña Nieto y a satanizar, merecidamente, a los legisladores que le siguieron el juego, dejando de un lado el asunto de la persecución de los exGobernadores corruptos que se embolsaron multimillonarias sumas de dinero del erario público, agravando con ello la situación económica del país.
Por ejemplo, aquí en Tamaulipas, ¿Quién se acuerda de que la PGR ofreció una recompensa por la ayuda para capturar a Tomás Yarrington Ruvalcaba? ¿Quién ha reparado en la sospechosa incapacidad del Gobierno de Peña Nieto para “echarle el guante” al exmandatario veracruzano, Javier Duarte?.
Pocos se acuerdan. Nadie pregunta por ellos.
Es más, desde hace muchos días el “gasolinazo” desplazó de las primeras páginas de los periódicos y de los noticieros de televisión a la nota sobre Yarrington, Duarte y toda la banda de exGobernadores transas.
¿A quién le conviene eso? Lógicamente al PRI. Si alguien sale vapuleado mediáticamente por las corruptelas de los ex Gobernadores y la ineptitud para llevarlos a prisión, es precisamente el PRI de Peña Nieto.
La única forma de quitarle fuerza a ese asunto era con algo de mayor peso y el “gasolinazo” se acomodó a la perfección.
Por eso le digo que ya comienzo a creer en las “cortinas de humo”.
Y seguramente voy a perder toda pizca de incredulidad si en estos días salta al escenario mediático otro conflicto social que apague o aminore la indignación social provocada por el incremento a las gasolinas.
Porque , la verdad, estoy convencido de que pronto nos saldrán con otra “cortinilla de humo”.
EL RESTO.
La mayoría de los victorenses estamos furiosos por la incapacidad mostrada por la autoridad municipal en el servicio de recolección de basura.
Las calles están convertidas en auténticos basureros públicos porque el camión recolector tarda hasta una semana en hacer su recorrido.
Pero hay algo que aviva más esa furia ciudadana: el hecho de que ni el alcalde , Oscar Almaraz Smer, ni alguno de sus colaboradores salgan a darnos una explicación de la situación.
¿Dónde quedaron los camiones que habían rentado a particulares para recoger los desechos mientras se concretaba la compra de unidades nuevas?.
¿Por qué con la anterior administración municipal el problema no era tan grave como ahora siendo que existe la misma flotilla de camiones?.
Alguna explicación debe haber , y alguien tiene que darla, sobre todo porque pareciera que en los fraccionamientos de “pudientes” todo está normal, mientras que en los sectores populares los ciudadanos “nadamos” entre desechos.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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