De nueva cuenta el Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), que dirige Ricardo de Hoyos Walther, puso en evidencia la seriedad y compromiso social del denominado Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar que ayer se firmó ante el Presidente Enrique Peña Nieto, ya que esta organización gremial no quiso signar el convenio porque lo considera improvisado, incompleto e insuficiente.
En un comunicado de prensa reveló que el pasado 6 de enero el gobierno federal propuso a las organizaciones empresariales agrupadas en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que preside Juan Pablo Castañón Castañón, firmar un documento para firmarlo ayer el 9 de enero.
Aclaró que si bien es cierto que el fin de semana se discutió el contenido y la estructura del documento, nunca se dio un amplio consenso entre los sectores productivos y las autoridades gubernamentales como ayer se aseguró durante la firma de este nuevo acuerdo en la residencia oficial de Los Pinos.
Coincide en que es urgente celebrar un acuerdo, pero que en realidad surja de un amplio consenso para definir metas claras y objetivos puntuales para evaluar los avances, pero no uno improvisado, incompleto e insuficiente para que sólo sirva para la estrategia de comunicación o de imagen pública.
El mensaje del denominado sindicato patronal no pudo ser más preciso y contundente, puesto que nuevamente el famoso pacto de nada servirá cuando se dan metras muy generalizadas y objetivos poco claros, como en otros acuerdos que han sido firmados para tratar de dar la impresión de una auténtica preocupación, pero en realidad sólo busca calmar la tensión social que se vive a los largo y ancho del país.
Tan generalizado fue el acuerdo signado ayer que en el rubro denominado “Proteger la Economía Familiar” dice textualmente: el sector empresarial a través de sus organizaciones asume el compromiso de coadyuvar a que no incurra en un incremento indiscriminado de precios de bienes y servicios, evitando repercusiones injustificadas o fenómenos de especulación, particularmente en el caso de los productos que forman parte de la canasta básica.
En tanto que el sector laboral y del campo se comprometieron a incrementar la productividad en las fábricas y en el campo, pero no dijeron cómo se alcanzarán los objetivos para mejorar la economía en ambos sectores.
Como se ve, la Coparmex que preside De Hoyo Walther tiene mucha razón en denunciar que el pacto no trae metas claras ni objetivos concretos, incluso en las acciones anunciadas por el titular de la Secretaría de Economía (SE), Idelfonso Guajardo Villarreal, repitió algunos programas para mejorar la productividad, como es el caso del financiamiento para la modernización de camiones de carga y de pasaje que ha sido rechazado por ofrecer créditos fuera del alcance de los hombres y de las mujeres del volante.
A propósito, el comunicado de la Coparmex no sólo puso en evidencia la falta de seriedad y de compromiso social del nuevo acuerdo para rescatar la economía, sino también la falta de compromiso social del dirigente del CCE, Juan Pablo Castañón Castañón, quien se prestó a la farsa que se perpetró ayer en la residencia oficial de Los Pinos.
Más cuando Castañón Castañón surgió de las filas de la Coparmex para encabezar el CCE en diciembre del 2015, aunque no es el único porque su antecesor Gerardo Gutiérrez Candiani, quien también surgió del denominado sindicato patronal, fue embabucado con el cuento de que sería candidato del PRI a la gubernatura de Oaxaca sin ser militante del tricolor a principios del 2016.
Como premio de consolación, Gutiérrez Candiani se hizo cargo del proyecto para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales, cuyo organismo fue creado especialmente para él, pero que desafortunadamente no cuenta con los recursos necesarios para mejorar las condiciones de los habitantes de zonas vulnerables.
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