Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Al mediodía de éste lunes reciente, la capital tamaulipeca volvió a ser noticia nacional luego del homicidio de un empresario refaccionario, quien recibió dos tiros mortales cuando intento evitar el asalto a su negocio.
Pero el impacto mediático no rebaso las fronteras tamaulipecas por la valentía de la víctima ni porque el delincuente asesino haya sido sometido y detenido por otros empleados y varios clientes del negocio.
No. La trascendencia del crimen fue porque el presunto homicida es ¡¡¡un agente activo de la Policía Estatal Preventiva!!!
Que lastima y qué pena que los tamaulipecos y los victorenses en particular sigamos dando la nota nacional con temas vinculados con la delincuencia y con policías hampones. Para vergüenzas no gana uno.
Pero déjeme y le aclaro algo: en lo personal no estoy tan asombrado como lo están muchos tamaulipecos. Indignado si, asombrado no.
Es así porque no se trata de la primera ocasión en que un agente policiaco se ve implicado en un hecho delictivo. Durante la anterior administración estatal hubo gran cantidad de policías procesados por delitos diversos, de lo cual sabe mucho el actual Secretario del Ayuntamiento de Victoria, Armando Núñez Montelongo, porque hasta el 30 de septiembre pasado cobró como Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública.
La diferencia está en que, el Gobierno de Egidio Torre Cantú hizo hasta lo imposible para que las historias de policías corruptos o delincuentes no se difundieran mediáticamente. Decían o suponían que exhibir a los policías malosos daría mala imagen al Estado y pondría en duda los esfuerzos de depuración de las instancias de seguridad publica.
Por eso preferían censurar ese tipo de noticias. Se hacían tontos ellos mismos. Aquí se lo dijimos muchas veces.
En cambio ahora, el Gobierno estatal se apresuro a difundir la información sobre la calidad de policía del presunto homicida. Antes de que el hecho trascendiera por otras vías, se oficializo la vergonsoza noticia a través de un comunicado de prensa.
Ignoro si la decisión de difundir la información fue consultada previamente con el Gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Pero cualquiera que sea la respuesta sin lugar a dudas se trata de un punto a favor de la administración cabecista, porque eso es lo que la mayoría de los tamaulipecos queremos: que nos digan la verdad.
De mentiras o verdades a medias ya estamos hasta la coronilla.
Por lo demás , el hecho debería ser motivo o pretexto para evaluar hasta dónde ha funcionado la estrategia de depuración de las instancias de seguridad publica y de justicia.
¿Es suficiente con aplicar los exámenes de control de confianza? ¿La certificación de un policía es garantía de honestidad?.
Mi respuesta es “no”. Resulta absurdo suponerlo así. La evidencia de que la certificación no garantiza nada la dan historias como la de éste lunes o las de muchos otros policías que terminaron convertidos en maleantes con placa.
Ojala y que el nuevo Gobierno se convenza de ello y que diseñe algún mecanismo que ponga lupa a los policías desde adentro de las corporaciones.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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