Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Las bancadas parlamentarias fijaron, en la sesión plenaria de éste miércoles, su posicionamiento con respecto a lo que será la agenda legislativa para el primer periodo ordinario de sesiones de la Sexagésima Tercera Legislatura. Es el mismo discurso de siempre. Nada nuevo bajo el sol.
Como en todo arranque de una legislatura, hablaron de respeto y tolerancia para el de enfrente. Se comprometieron a anteponer los intereses de la sociedad frente a los personales o los de su partido.
Aseguraron que en cada discusión de una iniciativa buscarán siempre que haya un beneficio para los tamaulipecos.
Por ejemplo, los panistas señalaron que actuarán “con tolerancia, respeto y ánimo constructivo a través del diálogo para construir los acuerdos necesarios que permitan alcanzar el Estado que anhelan los tamaulipecos”.
El PRI, por su parte, advirtió que no será una oposición a modo pero tampoco una oposición que vote en contra de todo.
Movimiento Ciudadano dijo que “queremos construir un nuevo modelo de oposición , responsable, propositivo, vigilante de cada una de las funciones del Ejecutivo. Estamos aquí para decirle a Congreso que no descansaremos ni un minuto para evitar la injusticia y la mentira. No vamos a permitir que sigan ensuciando a Tamaulipas” .
Morena, por su parte, aseguró que estará abierto al diálogo y al debate con las fuerzas políticas que integran la legislatura para trabajar por el bien común de los tamaulipecos.
El Partido Verde Ecologista de México refirió que asumirá un papel vigilante del ejercicio del gasto público y pugnara para que se castigue a los corruptos.
“Sea quien sea no debe haber intocables” sentenció.
El Panal consideró que los retos del Estado versan en los temas de seguridad, sustentabilidad, empleo y desarrollo social.
En suma, los diputados nos dicen que en sus agendas el ciudadano estará siempre en primer lugar.
Desearíamos en verdad que sus compromisos se concretaran en la realidad, pero hemos escuchado las mismas promesas en anteriores arranques de legislaturas y todo ha quedado en eso: en promesas.
Sin embargo, igual que en otras ocasiones, daremos el beneficio de la duda a los actuales legisladores. Ojalá y que realmente antepongan el interés ciudadano a los suyos o a los de su partido.
Ojala y también dignifiquen la imagen del diputado evitando los escándalos e insultos desde la tribuna.
Los ciudadanos merecemos ya diputados que ejerzan a conciencia su responsabilidad de representantes populares. Que realmente defiendan las causas sociales.
EL RESTO.
Por cierto, con sus muy escasas excepciones, la mayoría de los diputados se andan comportando como auténticos divos.
Un divo es “una persona demasiado orgullosa y que se cree superior a los demás”.
Se niegan a las entrevistas y cuando las aceptan regañan a los reporteros porque les hacen preguntas incomodas.
¿Tan pronto enfermaron de poder?
ASI ANDAN LAS COSAS.


