Por Azahel Jaramillo Hernández
¿Cómo están? Pues ahí tienen que el doctor Ramón Ruiz Durón, político, escritor, exitoso conferencista, victorense de cuna modesta que alcanzó primeros planos en la política tamaulipeca y plano relevante en la cultura del noreste falleció sorpresivamente esta semana en un accidente carretero en Veracruz, siendo sepultado este jueves como al personaje “El Filósofo de Güemes” le hubiera gustado… le hubiera encantando…¡con honores!
Así es, Ramón Durón Ruiz, en cuerpo presente, recibió honores en el máximo recinto de la cultura y las artes del estado: el Centro Cultural Tamaulipas. Presentes en sus funerales el ciudadano Gobernador Egidio Torre Cantú junto con su esposa María de Pilar González de Torre, el candidato priista a la gubernatura de Veracruz Héctor Yunes junto con su esposa y el presidente municipal de Victoria Fernando Méndez Cantú y regidores, así como amistades, y personalidades diversas del ámbito de la cultura, la política y la sociedad capitalina.
A la hora de la despedida en saxofón y guitarra se escucharon las notas inconfundibles de la canción “A mi manera”: El final, se acerca ya, lo esperaré, serenamente, ya ves, que yo he sido así,
te lo diré, sinceramente, viví, la inmensidad, sin conocer, jamás fronteras y bien, sin descansar, y a mi manera”.
“Jamás, tuve un amor, que para mí, fuera importante,tomé, solo la flor, y lo mejor, de cada instante, vivi, y disfruté, no sé si más, que otro cualquiera, y si, todo esto fué, a mi manera.
“Por que sabrás, que un hombre al fin, conocerás por su vivir, no hay por que hablar, ni que decir, ni que llorar ni que fingir, puedo seguir, hasta el final, a mi manera.
“Tal vez lloré, o tal vez reí, tal vea gané, o tal vez perdí,ahora sé que fuí feliz, que si lloré, también amé,puedo vivr, hasta el final, a mi manera.
Murio Ramon Duron lejos de su casa, de su familia y de su tierra. Alla en Veracruz desplegando su talento natural para las relaciones publicas en el equipo de campaña del candidato a la gubernatura Hector Yunes, quien al momento de ser informado de la mala noticia, y estando presidiendo un mitin de campaña, tuvo palabras elogiosas para el tamaulipeco y pidió a la concurrencia para su amigo Ramon Duron Ruiz, lo que a “El Filosofo de Guemes le hubiera gustado…le hubiera encantado… un minuto de aplausos. Se queda su creación El Filosofo de Guemes, se fue Ramon Duron Ruiz. Descanse en paz.
En otros temas les dire que yo recuerdo con mucho aprecio que con motivo de haber rendido el cuatro me parece informe de trabajo el ciudadano gobernador Egidio Torre Cantú a los invitados especiales se les obsequió una bonita canasta de madera conteniendo una gama de ricos sabores del sazón tamaulipeco, elaborados y procesados en esta tierra. Todo en lata, frasco o bolsita: dulces de ajonjolí, nopalitos picositos, mermelada de guayaba con chile piquín, miel de abeja de Padilla, mermelada de manzana de El Mante, machacado de Victoria, aceite de oliva de Tula, licor de limón victorense y chocolates victorenses. Ya probé el dulce de ajonjolí. Nos pareció riquísimo–primero se resistía– a Nicole que tenía entonces cinco años y a mí.
En la canasta había también veía un libro, que conservo en mi librero, libro editado por el ITCA, el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, denominado “Arte popular tamaulipeco. Rostros y colores”. El libro es obra de Marco Antonio Márquez y Luis Enrique Chacón y está ilustrado con fotografías de Germán Siller.
Y es quenTamaulipas es una gama de sonidos, colores, aromas y sabores. Así tenemos que para entender un poco de gastronomía debemos consultar la obra del poeta Francisco Ramos Aguirre, quien en su libro “Viejos sabores de Tamaulipas”, que le editó Conaculta refiere que la abundancia de productos agropecuarios y del mar representa la fuente de la alimentación de los tamaulipecos desde tiempos ancestrales. Nuestra geografía es rica en expresiones culinarias: gorditas de horno y bocoles de El Mante, cabrito enchilado, discada, jaibas rellenas, huatape de camarón, atole de maíz de teja de Camargo, carne asada a la tampiqueña, gorditas huastecas, enchiladas tamaulipecas, atole de miel de maguey, vino mezcal de tuna, garrocha de lechuguilla, cabrito de gala, tortas estilo La Barda, chochas y jacubos, enchiladas de Tula, gorditas de don Pedro en Jaumave, gorditas Doña Tota en Victoria, ponteduro elaborado con maíz y piloncillo, chichimbré o el tradicional turrón elaborado en Tula, calabaza en tacha de miel de piloncillo y otros dulces regionales de Llera, langostinos en caldo o a la mantequilla en la Boca Toma de Gómez Farías, la machaca de El Encinal –con huevo o en caldillo–, y las asaderas de Jiménez y San Carlos –auténticos almuerzos norteños–, acompañados con jugo de naranja de las huertas de Barretal en Padilla, son apenas una muestra del buen comer en el noreste mexicano. La cocina de Tamaulipas se ingenia bien para presentar en la mesa, muchas veces en un solo platillo, los aromas del mar y del trópico, combinados el acuyo, el aguacate, el perejil y el cilantro con el camarón. El arte de cocinar, es sin duda, una de las cualidades de los tamaulipecos.
La buena comida, ya lo sabemos va unida a la fiesta, y en este aspecto las mejores referencias las encontramos en los libros de Martha Martina, “La música, el baile y la danza folcklorica en Tamaulipas, y del arquitecto José Luis Pariente y Marco A. Navarro, “El perfil del nuevo siglo” donde nos clarifican e ilustran que los bailes del norte de Tamaulipas (polka, redova y chotís), aunque derivados de una serie de estilos de origen polaco, escocés y checoslovaco, han sido asimilados por el pueblo que los adoptó como propios y les ha dado mayor movimiento y alegría, vibrando en ellos la personalidad y el carácter bravío y viril que se ve reflejado en el zapateado ágil y fuerte de los bailadores, así como en la gracia y coquetería de sus mujeres. Su música se ejecuta con el acordeón, bajo sexto, saxofón y contrabajo, los cuales hacen que resulte inconfundible. La vestimenta del folklore norteño femenino es confeccionada en tela de algodón a cuadros o floreada; blusa y falda incluyen ornato a base de encajes, olanes y pasalistones; y en la cabeza una larga trenza con listones o una mascada en el color del vestido. En el caso de los varones se estila el pantalón vaquero en color oscuro (tergal o mezclilla), camisa vaquera, paliacate o mascada, botín y sombrero norteño de fieltro de color oscuro. Tamaulipas…que bonita es nuestra tierra. NOS VEMOS.
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??Azahel Jaramillo Hernandez
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