Debo decirles que la conocí a finales de los años 80 en razón de que la Universidad Autónoma de Tamaulipas le publicó su primer libro. Un libro de poesías titulado “A Paso Lento”. He de contarles que la historia de esa publicación es interesante. La maestra llevaba tiempo escribiendo poemas, organizando concursos de huapango, escribiendo canciones. Incluso en el año 81 había tenido la satisfacción de que una melodía suya, “Nuestro amor” fuese incluida en una emisión que desde Victoria capital se hizo del programa televisivo “México, magia y encuentro” de Raúl Velasco.
Era pues la maestra parte del grupo de creadores de Victoria, parte de su vida cultural, pues. Entonces un día leyó en El Diario que la UAT tenía ya su propia imprenta. Y que ahí se iban a editar libros con el sello editorial de la Universidad. La maestra conocía ciertamente al entonces rector José Manuel Adame Mier y punto. Amigos, lo que se dice amigos, no eran. Pero ella fue a rectoría. Pidió audiencia. El rector la recibió. Escuchó la petición de que quería que le publicaran un libro de sus poemas.
Un sorprendido rector la escuchó y acabó por decirle que efectivamente ya contaban con imprenta pero que esta era para publicar investigaciones científicas de catedráticos universitarios. Pero en todo caso que le dejase sus poemas, que él haría que los valorasen gente de su confianza. Y que una vez conocido el resultado él la mandaría llamar.
A los pocos días el rector Adame la mandó llamar. Le dijo que si había calidad literaria, pero que se pusiera de acuerdo con los encargados de la imprenta, pues recomendaban que ese libro debía llevar fotografías o ilustraciones. Así nació “A paso lento”. Hasta hoy les comparto esa historia.
Han de saber que en estos años tuvimos una buena relación reportero- escritora. Igual un día me invitó a conocer la Escuela de Invidentes de la cual fue directora. Y el año pasado la maestra do me invitó a su casa en el centro de la ciudad. Entones escribí: Esta semana hubo oportunidad de platicar largo y tendido con la maestra María de los Ángeles Guillén de Haces. Anda muy contenta la maestra Angelita – como le dicen sus amistades—debido a que se encuentra en pleno proceso de edición su último libro, que será de poesías…algunas de ellas inéditas y otras ya conocidas. El libro llevará por nombre “Del amanecer” y es editado por la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
María de los Ángeles Guillén vive actualmente en plenitud. Es una mujer-parafraseando a Ricardo Arjona- de ocho décadas, que tiene cuenta de Facebook y esta presta a la experiencia de vivir las nueve décadas.
La escritora tiene a Dios y a su familia, sus hijos y sus numerosos nietos en el centro de su universo. Cultiva la poesía, la narrativa y la amistad. ¿Cómo se le hace para vivir en sus ocho décadas con salud y vigor?
“Los extremos tienen falla y yo evito estar en esa situación de los extremos”, nos cuenta en la sala de su casa, tazas de café de por medio, y junto a su hijo con el que comparte el gusto por la composición musical, Rodrigo Haces. Ahí en la sala esta su piano y al otro extremo la chimenea. Libros, pequeñas esculturas, cuadros y diplomas adornan el espacio.
–Maestra— le digo, la escritora Altair Tejeda me ha dicho que ella cuando una amiga la traiciona, la tacha, no existe. ¿Usted que ha hecho cuando le pasa algo semejante?
–“Me ha ocurrido con amigas que te dicen algo para que te sientas mal. Creen que así cumplieron su día. Yo no hago caso. Me retiro”.
–¿Ya no las ve?
–“Todavía por ahí andan, ja ja ja”.
Autora, entre otros, de los libros “A paso lento”, “Caminos del ayer” y uno más que recoge himnos escolares de su inspiración la maestra Guillén de Haces, modesta, dice que no cree hacer nada extraordinaria. Asegura que goza de la lectura y goza del oficio de escribir.
Y comenta: “Yo mi vida trato de llevarla, de estar en el Evangelio. Creo que es importante que vivamos en comunicación con Dios y también con nuestros semejantes.
No juzga pero lamenta que algunas personas vivan en contradicción. “Hay personas que van diario a misa pero no viven en el día a día su religión”.
Esperemos contar pronto con el nuevo libro de la maestra María de los Ángeles.
Comparto su poema «Yo no tengo pasado, sólo tengo presente/lo que he vivido a modo de pasado/se quedó en mi ser y es permanente,/Las charlas dela escuela aún están presentes/y el júbilo de estrenar aquel vestido,/ jugar con mis hermanos en el campo/con copos de algodón como la nieve».
Ella ya viajó al Cielo, pero permanecerá en los corazones de sus afectos.
Les comparto también unos versos de su creación, Plenitud: “Porque he podido encontrar en este mundo la delicia de la estancia pasajera. Porque he sabido encontrar en la quimera la fragancia de las rosas encendidas. Porque he podido tener latente la llamada del amor que nutre la armonía del presente”.
Y antes me había dicho: “Si se me quema la casa no por ello voy a estar lamentándome toda la vida. Un dolor debe durar cinco minutos no diez semanas. De lo contrario es enfermedad, masoquismo”.
“Fíjate yo he sido feliz y tengo muy bellos recuerdos pero no siento nostalgia”.
“Nací en San Carlos un 20 de diciembre. El año no te lo digo nunca, una mujer que es capaz de decir su edad es capaz de todo”. María de los Angeles Guillen de Haces. Una victorense extraordinaria. Descanse en paz.
En otro tema les digo que ese fenómeno llamado Facebook está en Victoria y en Tamaulipas en su punto más alto y va para arriba. No es para menos: la situación de inseguridad en que vivimos los victorenses y que en muchas ocasiones es más un asunto de percepción, de sensación, que de realidad. Las redes sociales han llegado para quedarse. NOS VEMOS.
??Azahel Jaramillo Hernandez



