La semana pasada, Zoé Robledo se bajaba de la contienda para buscar la presidencia nacional del PRD. “No hay contienda, no habrá un proceso democrático, no habrá candidatos. He decidido no formar parte de un esquema de simulación. No quiero formar parte de una decadencia…”, me dijo el mismo día de su anuncio en entrevista. El viernes, Carlos Navarrete renunciaba a la dirigencia del sol azteca, ¿quién se haría a cargo del que fuera alguna vez el partido de izquierda más fuerte en nuestro país? Justo la simulación de la que hizo referencia Robledo, iba en dirección a que no había un esquema de competencia para elegir de manera democrática al nuevo líder del partido. Pero dicen que no, que no hubo acuerdo ni dedazo, la fórmula Basave–Mojica se llevó 97% de los votos de los consejeros, así un partido que, como escribía ayer mi querido Genaro Lozano en Reforma: “Ignoró a candidatos como Zoé Robledo, Armando Ríos Piter o Fernando Belaunzarán…”, todos piezas jóvenes y necesarias dentro de un partido que urge por sangre joven. En lo que se ponen de acuerdo si hubo o no dirigencia impuesta, lo que es cierto es que el nuevo dirigente nacional perredista, recibe un partido débil. En las últimas elecciones estuvo muy lejos de sus máximos históricos.
“Es obvio, no se podía esperar otra cosa después de que sufrimos una escisión, la escisión que llevó a la formación de Morena. Claro que tenemos un problema en ese sentido, tenemos que fortalecer al partido. Ése es uno de mis propósitos…”, me dijo el nuevo presidente nacional perredista en entrevista el lunes pasado.
¿Qué hará la nueva dirigencia para levantar a un PRD que se observa tan gris? “Yo digo, en estos momentos necesitamos alianzas, porque no somos competitivos en la mayoría de los estados que van a tener elecciones el año que entra. Somos competitivos quizá en tres de ellos: Oaxaca, Tlaxcala y Zacatecas. Y aún en esos tres, por cierto, solos es difícil ganar. En los demás estamos en una situación difícil, complicada. El propósito es que el PRD tome fuerza y que en mediano o largo plazo, pueda ir solo, sea competitivo en todas las elecciones…”.
“Se formó una comisión que va a buscar contacto con Morena y MC, para formalizar, oficializar cuál es su postura para sus alianzas con nosotros. Hay gente en el PRD que no le gustan las alianzas con el PAN, a la que quieren las alianzas con la izquierda y que quieren ir sólo con la izquierda. Es una postura respetable, no es mayoritaria, pero es una postura de algunos perredistas…”.
Basave, por lo pronto, en un ejercicio de autocrítica, que concluye en una debilidad partidista, tal vez haya una oportunidad real de renovación, pero el camino no se antoja fácil. Al ruido que hizo la entrega a Basave del despacho de la dirigencia nacional, vienen ahora los acuerdos para trazar su figura rumbo a la elección del próximo año. Como me lo dijo, en las alianzas está su oportunidad para colocarse de nuevo en la boleta y captar votos, mientras recuperan la fuerza que han perdido en los últimos años. Que vayan tomados de la mano de Acción Nacional y no de Morena (que ya les ha dado la espalda antes), será el primer tema a resolver de Basave.
“Con Acción Nacional sí. El resolutivo del Congreso Nacional dice: procurar alianzas con las izquierdas, nunca con el PRI; y en circunstancias excepcionales con los demás partidos, léase el PAN…”. Y esta crisis, vaya que son tiempos excepcionales. El beneficio de la duda para un PRD que no muere, pero que está a nada convertirse en un actor político irrelevante.




