Mientras que los dirigentes del Partido del Trabajo (PT), entre los que se encuentra el ex-diputado local Alejandro Ceniceros Martínez, brincaban de gusto, los representantes del Partido Humanista (PH) ni siquiera se molestaron en comentar la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de revocar la resolución de la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) en torno a la extinción de ambos partidos luego de que no lograron obtener el 3% de la votación emitida en la elección del pasado 7 de junio.
La decisión de la mayoría de los magistrados del TEPJF de ninguna manera significa que se le devolvió el registro como partidos políticos al PT y al PH, sino más bien se corrigió el proceso de la resolución porque debe de ser emitida por el Consejo General del INE en lugar de la Junta General Ejecutiva.
No debemos olvidar que el magistrado Flavio Galván Rivera voto en contra de la decisión de revocar el dictamen de la pérdida de registro tanto del PT como del PH porque sólo se trata de un trámite burocrático porque en realidad ambos partidos políticos están extintos.
Se espera que en la próxima sesión del Consejo General del INE se reponga el proceso y se ratifique la pérdida de registro de ambos partidos políticos, por lo que los dirigentes tanto del PT como del PH ni siquiera se deben de hacer ilusiones que seguirán gozando de las prerrogativas electorales.
El dilema persiste en torno a que si luego de perder su registro a nivel nacional pueden competir en las elecciones locales del 2016, sobre todo el PT con el pretexto de que tiene una larga trayectoria electoral.
No se sabe a ciencia cierta el futuro del PT, según el consejero presidente del Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM), Jesús Hernández Anguiano, quien espera la decisión del TEPJF acerca de que si el partido de la “Hoz y el Martillo” tiene o no derecho a presentar candidatos para contender en la elección local del 5 de junio del 2016.
A lo largo de 25 años se existencia del PT nunca ha logrado rebasar el 3% de la votación, pero había logrado sobrevivir gracias a las alianzas que hizo con otros partidos de izquierda, por lo que se prevé que el TEPJF decida ratificar su pérdida de registro como partido político luego de que se volvió patrimonialista bajo el cacicazgo de Alberto Anaya Gutiérrez.
En otro tema, resulta alarmante que el pastor de la iglesia Testigos de Jehová en el Estado de Chiapas, Juan Hernández López, exija al actual alcalde de San Cristóbal de las Casas, Marcos Cancino González, le cambie de nombre a este legendario municipio para denominarlo “Ciudad de Jehová de los Ejércitos”.
El fanatismo religioso del pastor llega al tal grado que señala con desparpajo que: “el Dios Jehová y Jesucristo ordenaron y exigen ser honrados y glorificados con su nombre en el municipio de San Cristóbal de las Casas”, incluso predice que en caso de que no se le obedezca la “ira divina” enviará plagas, inundaciones, huracanes y calamidades en contra de la población.
Además, el autodenominado profeta de Dios Altísimo dijo que el alcalde Cancino González, de extracción PRI-PVEM, ganó la elección no por los votos emitidos sino más bien “por obra y gracia de Dios”.
También exige que la presidencia municipal de San Cristóbal de las Casas sea habilitada como templo para “honrar y glorificar a Dios”.
Aunque se puede considerar como una “chifladura” del pastor Hernández López, no se puede dejar de soslayar que los feligreses evangélicos son muy radicales y pueden tomar acciones en contra de las autoridades municipales de San Cristóbal de las Casas, así como también protagonizar actividades subversivas en nombre de Dios, como ha sucedido a lo largo de la historia.
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