Por Redacción/Noticentro.
Los Centros de Desarrollo Infantil, (Cendis), de la burocracia estatal, están convertidos en un lucrativo negocio para directivos y maestros, por los altos cobros que imponen a los padres de familia y el sospechoso destino que tienen toneladas de material higiénico y educativo que solicitan para cada niño.
Padres de familia afectados denunciaron los hechos y demandaron una investigación inmediata, que de claridad a los ingresos económicos que recibe cada uno de los cinco planteles y el uso que se da al sobrante del material de higiene y educativo que se solicita bimestralmente para cada menor.
Por ejemplo, detallaron, para poder inscribir al menor se debe cumplir primero con el pago de 450 pesos al área de recursos humanos y de 500 pesos como cuota obligatoria impuesta presuntamente por la Asociación de Padres de Familia.
“Además, para que el niño quede inscrito, los padres deben entregar material didáctico, de acuerdo al nivel educativo del infante. El problema aquí es que se exige material exagerado. En promedio un padre gasta alrededor de 2,500 pesos para poder inscribir a su hijo” refirieron.
Por ejemplo, un kit de material consta de 23 artículos, pero en muchas ocasiones son productos que no van de acuerdo con la edad del menor y por tanto es un gasto innecesario que los padres deben realizar.
“Mucho material de limpieza personal del que se pide no se necesita, ya que por la edad del menor es incoherente que el mismo lo pueda utilizar, confirmando con ello que estas listas de material están realizadas únicamente “al ahí se va”, ya que como se ha mencionado, mucho material no se utiliza en el propio menor por diversas situaciones de obviedad” explicó otro de los padres.
Lo más grave es que la exigencia de material de higiene es bimestral y aquel padre que incumpla con ello enfrentara una suspensión de atención para su hijo.
Es en este punto donde surge la desconfianza de los padres, porque nadie les explica el destino que tiene el material que los niños no alcanzan a utilizar.
“La trabajadora social dice que en el caso de los juguetes no se desvuelven porque se regalan a niños de escasos recursos pero no hay constancia de que eso suceda realmente” detallaron.
Y añadieron: “el problema es que este material que se pide no se requiere por necesidad, sino únicamente por cumplir con el reglamento. Y la molestia es porque al final no se sabe qué se hace con todo esto que sobra, porque es más que evidente que existen sobrantes. Hay rumores de que al final de cada ciclo se hace la repartición de todo lo que sobró entre quienes resguardan el almacén y servidores públicos que laboran en los Cendis” indicaron.



