Por Yuriria Sierra.
El miércoles, Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, reveló un dato sobre uno de los 43 estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa; su nombre: Julio César López Patolzin, quien antes de su ingreso a la Normal, había sido soldado. Y aunque esta revelación no dio un giro a la investigación que realiza la PGR sobre lo ocurrido en Iguala, sí arroja información que mucho, mucho dice sobre los grupos que hoy controlan las protestas y que usan esta causa para beneficio de particulares que nada tiene que ver con la búsqueda de una justicia en la que todos, absolutamente todos, estamos de acuerdo. Me explico:
Ayer, mi compañera Adela Micha entrevistó en la Primera Emisión de ImagenInformativa a Rafael López, el padre de Julio César. En la conversación narró el cómo y el porqué del salto de su hijo de la milicia a las aulas de Ayotzinapa:
“Con el paso de Ingrid y Manuel, mi hijo se cayó y quedó lastimado de la cadera, lo que le impidió continuar como soldado. Luego estuvo intentando varias veces quedarse en la normal, pero lo rechazaban, incluso, fuimos a México para ver si quedaba ahí, pero nos dijeron que no, que la escuela que a él le tocaba era la de Ayotzinapa.
“Vino el 15 de septiembre y dijo que ya lo iban a dejar salir el sábado 27, pero ya no regresó a casa (…) El día que desaparecieron, nos mandaron llamar por la madrugada. Cuando llegamos nos dijeron que había habido un problema: que a los muchachos los tenía la policía, y desde entonces ya no supe nada de mi hijo (…) tanto que sufrió mi hijo para entrar a la normal y al final nos lo desaparecen…”.
Sin embargo, en palabras del mismo Rafael López, los hechos que todos conocemos al respecto, han servido para que algunos saquen provecho, para que logren beneficios meramente personales en donde lo que menos importa es el encuentro con la verdad, aquella por la que claman en las manifestaciones y protestas: “Unos padres se reparten dinero y otros no reciben lo que deberían. Ese dinero viene del sindicato, colectas y estados, pero hay padres a los que les interesa más el dinero que sus hijos…”¿Cuál dinero? Pues ese que usted y yo hemos visto que toman de las casetas de autopistas cuando son tomadas o el que piden en sus marchas. El apoyo que en teoría es para las familias de los estudiantes (algunos de ellos casados y con hijos), pero que —repito, en dicho de uno de los padres— no llega a su destino final como lo prometen. Quienes manejan la causa— sus marchas, manifestaciones y reuniones con las autoridades— han vuelto ésta en un estilo de vida. Es sólo bajo el reflector que toma forma de lucha legítima, peor aún si hablamos de motores que resultan tan dolorosos como lo es la desaparición y muerte de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. O, todavía, peor si son algunos de los padres de estos chicos quienes ingresan a esa red de complicidad que, es claro, no se detendrá ni con el encuentro de la justicia que dicen estar buscando. Es por eso que no importa si se anuncia una nueva fiscalía especializada para la búsqueda de personas desaparecidas o que se saben ahora de más nombres de autores materiales o detenciones, que la misma CIDH pudiera validar lo que puso en duda hace unas semanas: nada de lo que surja, de lo que se anuncie o de lo que se proponga, va a acomodarse para ellos que lucran (que no son todos) con la verdad que buscan. ¿O debemos ser ciegos ante esto por la memoria de los estudiantes?
ADDENDUM. Escribíamos ayer hasta el robo de lápices con el que se encontraron algunos de los nuevos encargados de despacho en gubernaturas, alcaldías y delegaciones. Mencionamos aquellos que han realizado denuncias en medios de comunicación. Dijimos, esperamos ahora las acciones que tomen para castigar a los responsables de los saqueos en las oficinas que les entregaron; aunque una cosa es el escándalo mediático, y otra muy distinta el camino legal para resolverlo.Eduardo Rovelo Pico, contralor del DF, asegura que ninguno de los delegados que han denunciado las malas condiciones en que recibieron sus despachos y delegaciones han presentado denuncia legal. ¿Entonces? ¿Sólo se trata de hacerse las víctimas? ¿Del escándalo en los medios? ¿O de verdad alguno va a tomar en serio el tema dando el ejemplo?… ¿O no lo hacen pensando en el momento en que ellos deban entregar sus hoy despachos?



