Por Yuriria Sierra.
Escribimos aquí hace unos días sobre la llegada de las nuevas dirigencias a las principales fuerzas políticas del país. Sólo falta que se decidan los perredistas; PRI y PAN ya tienen nuevo mando al frente y sí, como hemos dicho, ambos son personajes que inevitablemente comienzan a dibujarse en los pronósticos sobre 2018: “No deja de sorprender que en los tres partidos se apostó
por la fórmula ‘Plan B’ en caso de no tener candidato o candidata competitivos para la presidencial, en el 2018 seguramente veremos en la boleta a cualquiera de sus tres (o a los tres) dirigentes nacionales…”, como dije en una colaboración para el nuevo portal web politico.mx. Y es así, los tres grupos comienzan a tender la mesa para ese entonces, pero antes de cualquier decisión al respecto, tendrán que pasar la que será la última prueba electoral del sexenio, pero la primera para estas recién llegadas nuevas dirigencias.
En 2016 se elegirán 12 gubernaturas. Oh, para colmo de los males de los partidos, cuatro de ellas serán de estados que en los últimos meses (o más bien, años) han estado en el reflector político y social por desafortunados asuntos de seguridad y grilla política, respectivamente. Veracruz y Tamaulipas, renovarán su gobierno, ambos, hoy están en manos de priistas.Javier Duarte, por decir lo menos, ha estado en polémicas continuas, desde asuntos vinculados a la corrupción, hasta a temas que van contra la libertad de expresión y los peligros que existen para ejercer el periodismo en su estado, que no ha sido capaz de garantizar que éste se realice con plenas garantías. Tamaulipas, es otro estado sumido en profunda crisis de violencia y que apenas hace un par de días conmemoró cinco años de uno de los episodios más tristes y trágicos, la masacre de inmigrantes en San Fernando. Puebla y Oaxaca, dos estados que hoy son gobernados por quienes fueran candidatos de coaliciones similares. Rafael Moreno Valle fue abanderado del Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática, Panal y Movimiento Ciudadano; Gabino Cué fue respaldado por Acción Nacional, PRD, el Partido del Trabajo
y Movimineto Ciudadano. El primero ha sonado como posibilidad para 2018 en Acción Nacional, el segundo saldrá del palacio de gobierno oaxacaqueño con el asunto de la Coordinadora Nacional deTRABAJADORES
de la Educación y su Sección 22 resuelto. Pero todavía no hay camino resuelto para quienes podrían sucederlos.
También, habrá cambios en Aguascalientes, Zacatecas, Tlaxcala, Hidalgo, Quintana Roo, Chihuahua, Durango y Sinaloa. Todos, con excepción de Sinaloa, son gobernados por priistas; solo Mario López Valdez, funge como cabeza del estado gracias a la coalición “amarillo-azul” que lo candidateó.
Así, de las 12 gubernaturas que se juegan el próximo año, nueve buscarán la permanencia del PRI, lo que se convertirá en la primera gran prueba paraManlio Fabio Beltrones. Lo que resuelva con los posibles candidatos y, más aún, lo que digan las casillas y el número de votos que logren, dará mucho material para dibujar mejor aquellos pronósticos del 2018. Si con Beltronesel PRI no logra, al menos, mantener estas nueve gubernaturas en manos del tricolor, será un margen convertido en pasivo político para cuando llegue el momento de la elección del candidato presidencial.
Serán 26.6 millones de electores los que sufraguen en la elección del próximo año. Veracruz con 5.6 millones, Puebla con 4.2 millones y Oaxaca con 2.7 millones, serán tres de los estados con mayor capital político en juego. ¿Cuál será la jugada del PRI del Beltrones para asegurar que, al menos, Veracruz y otras ocho gubernaturas quedarán en sus manos? ¿Cuál será la del PAN y PRD que con nuevas dirigencias aún no hay pistas de si volverán a arropar a un mismo candidato o si irán solos para probarse a sí mismos que pueden sobrevivir a una elección en solitario? Es la prueba para Beltrones, pero también para el resto de las fuerzas políticas del país, incluida Morena



