Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Los diputados del PAN en el Congreso del Estado abandonaron, la semana pasada, la mesa donde se construye la Reforma Político Electoral para Tamaulipas y éste lunes dejaron también su lugar en la Junta de Coordinación Política.
Ayer martes, hizo lo mismo el perredista Jorge Valdez Vargas. Justificó su decisión en argumentos parecidos a los blanquiazules.
El pretexto central de la bancada panista, en voz de su coordinador, Francisco Elizondo Salazar, es de que el PRI se está despachando solo en la dictaminación de lo que serán las nuevas reglas que regirán en los procesos electorales para Tamaulipas a partir del que se celebrara en el 2016.
“Es una simulación”, acusó hace ocho días.
Este lunes, Elizondo fue más agresivo en el discurso, a través del cual anunció que su grupo parlamentario “tomó la firme e irrevocable determinación de que a partir de esta fecha no asistirá a ninguna reunión de trabajo de la junta de coordinación política…”
Desde la tribuna legislativa, el panista justificó su posición : “debo aclarar que tal decisión tiene sustento en la falta de voluntad política evidenciada por parte del presidente de la Junta de Coordinación Política para encabezar los acuerdos que Tamaulipas requiere.
“Pero además se funda en una total desconfianza y falta de credibilidad que ha generado en todos y cada uno de los integrantes de nuestro grupo parlamentario, debido al lento, parcial y discriminatorio trámite en perjuicio de las iniciativas, no solo del PAN sino de todos los diputados de oposición…”
El diputado del PRD Valdez Vargas coincide en la queja de los legisladores del blanquiazul: hay discriminación o trato disparejo hacia las iniciativas que impulsa la oposición.
“Ya estuvo suave. Hay iniciativas que hemos presentado y que realmente valen la pena, pero están “congeladas. Solo aprueban las del PRI y las del Ejecutivo”” señaló.
Los priistas, por su parte, se defienden: acusan a los panistas de intolerancia y falta de capacidad para lograr, con argumentos y sustento legal, la aprobación de sus iniciativas.
El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ramiro Ramos Salinas, asegura que los acuerdos sobre la reforma político electoral siempre serán posibles en tanto el Pleno legislativo no vote los dictámenes.
Considera normal que se den éste tipo de situaciones porque es algo que sucede cada que se trabaja en una reforma electoral, y confió en que sus pares de la oposición recapaciten y regresen a la mesa de trabajo.
La verdad , en ese pleito entre panistas y perredistas contra priistas, se perciben dos cosas: por el lado de la oposición es obvia la impotencia que les provoca ser minoría en la conformación del Congreso, lo cual les impide impulsar o sacar adelante sus propuestas en materia electoral.
Ahí está el origen de su enojo . Como no pueden sacar adelante sus pretensiones recurren a la estrategia de la presión extramuros para conseguir lo que no han logrado en la mesa de los debates.
Pero por el lado del PRI se percibe ausencia de dialogo. Alguien tiene que hacerles entender que no es el momento ni están dadas las condiciones para estirar demasiado la cuerda en su relación con los opositores.
Si bien es cierto que los blanquiazules y el perredista no son factor de decisión al momento de aprobar o desaprobar una iniciativa, tampoco resulta conveniente para nadie que el PRI haga valer su mayoría a rajatabla, para sacar adelante una Ley Electoral que, se supone, será el marco Constitucional y legal para fortalecer la democracia de los tamaulipecos.
Sería criticable aprobar la Reforma Político Electoral en un contexto donde sus constructores no puedan lograr consensos por las vía del diálogo democrático. Sería una paradoja buscar hacer más democrática la elecciones con una ley nacida en condiciones antidemocráticas.
Además, priistas y opositores no deben olvidar que por encima de los intereses partidistas debe prevalecer el interés ciudadano. Ya sé que suena utópico, fantasioso o idealista pedirles a los partidos que se acuerden de ello. pero se supone que esa debería ser su prioridad como legisladores.
Es en situaciones como estas donde el también coordinador de los diputados priistas tendrá que hacer uso de su habilidad para lograr acuerdos. Ese debe ser el reto, porque el camino más fácil sería hacer como que los panistas y el perredista no existen y aprobar lo que tenga que aprobarse, pero ,como dice el refranero, eso cualquiera lo haría.
ASI ANDAN LAS COSAS.




