Por Yuriria Sierra.
Es una relación compleja. Como de hermanos. De mucho cariño, pero profunda competencia. Una complejidad derivada por la rivalidad sobre el liderazgo en la región de las últimas tres décadas, que por una historia de desencuentros, diferencias o conflictos, porque no han existido. Competencia, sí, y mucha. Sobre todo a nivel económico. Durante años, EU fue para Brasil, al igual que para México, el principal socio comercial. Durante años (posterior a la firma del TLCAN), México asumió el liderazgo económico en América Latina. Pero el “hermano menor” nos superó. Las reformas de apertura a las que Brasil se adelantó a México le generaron el liderazgo de la región. Aunque tarde, México concretó el año pasado una agenda de reformas que generarán, según previsiones de Barclays y el Banco Mundial, un nuevo “rebase” vis a vis de la economía brasileña, a más tardar en seis años; sobre todo, ante la evidencia del ficticio auge brasileño, que ha quedado de manifiesto en las declaratorias de quiebra y bancarrota de varias de sus empresas.
México y Brasil comienzan a tener claro un aprendizaje: ambos pueden ganar más si suman fuerzas, en lugar de la rivalidad. Se contemplaba construir un nuevo “G7” de las economías emergentes más poderosas. Sí, con México y Brasil. Además de China, Rusia, India, Indonesia y Turquía. Pero se atravesó la caída de los precios del petróleo y México y Brasil reconsideraron todas sus opciones presentes y futuras. China es hoy el principal socio comercial de Brasil; EU el nuestro. Pero la diversificación de mercados puede representarles a los dos países más ganancias que motivos de disputa.
Hoy se concreta la primera visita de Estado de Dilma Rousseff a México, donde firmó acuerdos que permitirán duplicar el comercio bilateral en los próximos 10 años, y el acercamiento permitirá construir una agenda en la que puedan fortalecerse en un mundo distinto al de la rivalidad. Brasil y México parecen decididos a entrar a una nueva etapa. Pero dándose cuenta del mismo pendiente: como ayer escribía Cecilia Soto en estas páginas, nos ha llegado el ahora o nunca para combatir el histórico trauma familiar: la corrupción, el apetito voraz y la falta de transparencia. Ojalá así sea y nuestras circulares historias superen ese fallo de origen para convertirnos en lo que estamos llamados a ser: no sólo frente a AL, sino al mundo.
Addendum 1. Ayer en la comida ofrecida a Rousseff, una experta en la relación bilateral aseguraba que ambas economías deberían aprender una de la otra. Si México alimentaba más su mercado interno (como Brasil) y éste sus exportaciones (como México), nadie los pararía. Una buena noticia es que en nuestro país los Ingresos por Suministros de Bienes y Servicios (ISByS) en establecimientos de venta al menudeo crecieron 5.5% real anual hasta marzo pasado, lo mismo en febrero, datos que constituyen los mayores incrementos anuales desde diciembre de 2013. En marzo, los ISByS al mayoreo crecieron 5% real anual, el mayor desde julio de 2012. Datos del análisis que se realizó en marzo pasado de los Indicadores de Empresas Comerciales.
Addendum 2. Bueno, no acudieron a la invitación de José Antonio Meade. Tenían ganas de saludar a su presidenta Rousseff y a Peña Nieto, pero en descargo de Ronaldinho y Sinha, debo decir que están acuartelados para jugar la primera final en la historia de los Gallos del Querétaro.




